Estudio / Números 36 / Versículo 9

Números 36:9

Ninguna herencia pasará de una tribu a otra; cada tribu de los hijos de Israel conservará la herencia que le corresponde.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

6 «Esto es lo que el Señor manda acerca de las hijas de Zelofehad: que se casen con quien les parezca bien, pero sólo dentro de la familia de la tribu de su padre.»

7 Así, la herencia de los hijos de Israel no pasará de una tribu a otra, sino que cada uno de los hijos de Israel conservará la herencia de la tribu de sus padres.

8 Y toda hija que posea herencia en alguna de las tribus de los hijos de Israel será esposa de alguien de la familia de la tribu de su padre, para que cada uno de los hijos de Israel mantenga la herencia de sus padres.

9 Ninguna herencia pasará de una tribu a otra; cada tribu de los hijos de Israel conservará la herencia que le corresponde.

10 Así lo hicieron las hijas de Zelofehad, conforme al mandato que el Señor dio a Moisés.

11 Mahlá, Tirzá, Hoglá, Milcá y Noá, hijas de Zelofehad, se casaron con los hijos de los hermanos de su padre.

12 Se unieron en matrimonio dentro de las familias de los hijos de Manasés, hijo de José, y así su herencia permaneció en la tribu de la familia de su padre.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo establece una orden divina clara para evitar que la herencia de una tribu israelita pase a otra, asegurando que cada tribu conserve sus límites y propiedad asignada. Esto responde a una preocupación específica surgida en el contexto de las hijas de Zelofehad, quienes heredaron tierras al no tener hermanos varones, y buscaban casarse fuera de su tribu, lo que podría desordenar la asignación tribal de herencias.

Contexto literario

El pasaje completo (Números 36:5-13) aborda la solución a la petición de las hijas de Zelofehad, miembros de la tribu de Manasés, que requerían asegurarse una herencia. Dios aprueba que hereden, pero impone que ellas se casen dentro de su familia para preservar la herencia en la tribu. Esta regla general se establece para mantener la equidad y claridad en la distribución territorial entre las tribus israelitas, un principio esencial en la organización social y religiosa antes de entrar a Canaán.

Desarrollo del pasaje

La ley expresada en este rango obliga a que las mujeres que hereden tierras permanezcan en su tribu mediante matrimonios dentro de su familia. Aunque ellas podían elegir a sus esposos entre sus parientes, quedaban impedidas de casar fuera para evitar que la propiedad tribal se traslade y cause confusión en las fronteras y genealogías. Este mandato sostiene que las tierras fueron asignadas por Dios y no deben ser alteradas por decisiones humanas. El matrimonio de primas señalado en el contexto no es prohibido ni común, pero se justifica por la necesidad particular de preservar la herencia tribal. Este principio asegura que ninguna tribu se enriquezca a costa de otra y que se mantengan inalterables los límites establecidos por Dios.

Nota de lectura

Este decreto no solo resolvió un caso puntual sino que estableció una norma permanente para futuras situaciones similares, reflejando la manera en que las decisiones divinas regulaban aspectos civiles y familiares en Israel. Se destaca la importancia de reconocer y respetar las condiciones y responsabilidades propias de cada etapa y lugar en la historia de un pueblo, y la disposición de las hijas de Zelofehad para cumplir con la voluntad divina demuestra la obediencia y fe valoradas en el contexto bíblico.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: numbers 36:5-13. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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