Marcos 11:28
y le preguntaron: «¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te dio autoridad para hacer esto?»
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
25 «Y cuando oren, si tienen algo contra alguien, perdonen, para que también su Padre que está en el cielo les perdone sus ofensas».
26 «Pero si no perdonan, tampoco su Padre que está en el cielo les perdonará sus ofensas».
27 Regresaron a Jerusalén, y mientras Jesús caminaba por el templo, se le acercaron los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos,
28 y le preguntaron: «¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te dio autoridad para hacer esto?»
29 Jesús les respondió: «También yo les haré una pregunta; respóndanme, y entonces les diré con qué autoridad hago estas cosas».
30 «El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Respóndanme».
31 Ellos discutían entre sí, diciendo: «Si decimos: “Del cielo”, dirá: “¿Por qué no le creyeron?”»
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje registrado en Marcos 11:27-32 muestra cómo Jesús es confrontado por los líderes del Sanedrín, quienes le cuestionan con aire de autoridad: "¿Con qué autoridad haces estas cosas?" Esta pregunta no solo busca una respuesta, sino que tiene la intención de desacreditar a Jesús ante el pueblo, impugnando la validez de su misión. Los líderes religiosos están molestos porque Jesús enseña en el templo y es escuchado con interés, desafiando su control administrativo y teológico. A través de esta pregunta, se revela que su oposición nace de una obstinada incredulidad, decididos a no aceptar las enseñanzas de Jesús a menos que su autoridad sea reconocida por ellos, es decir, validada por su propia institución. Jesús responde hábilmente planteando otro interrogante sobre el origen del bautismo de Juan, evidenciando la cercanía doctrinal y la autoridad divina tanto de Juan como de sí mismo. Este recurso los pone en una difícil encrucijada: aceptar la autoridad de Juan implicaría cuestionar su rechazo a Jesús, mientras que negarla podría generar un descontento popular que temían. Incapaces de contestar, optan por disimular ignorancia. Finalmente, Jesús no responde directamente sobre su autoridad, dado que sus obras y milagros son prueba suficiente de ella. El relato muestra la incapacidad de los líderes para confrontar la verdad y cómo Jesús utiliza su sabiduría para rebatir sus trampas, resaltando que la verdadera autoridad no depende de títulos humanos, sino del respaldo divino manifestado en su ministerio y su resurrección próxima.
Contexto literario
Este evento ocurre en el contexto de los últimos días del ministerio público de Jesús, cuando su enseñanza en el templo suscita creciente atención y oposición. Los líderes religiosos judíos, organizados en el Sanedrín, ejercen autoridad espiritual y judicial, y se sienten amenazados por la influencia de Jesús sobre el pueblo. La escena tiene lugar en los patios del templo, donde era común que maestros enseñaran mientras caminaban. Los dirigentes intentan invalidar la autoridad de Jesús cuestionando el fundamento divino de su misión, un recurso legal para suprimir a falsos profetas. Aludir al bautismo de Juan refleja un intento de vincular o separar ambos movimientos, mostrando así la tensión entre las autoridades religiosas establecidas y el mensaje renovador del Evangelio.
Desarrollo del pasaje
Jesús se encuentra enseñando en el templo cuando es abordado por los principales sacerdotes, ancianos y escribas, quienes le preguntan bajo qué autoridad realiza sus acciones. El interrogatorio pretende ponerlo en ridículo ante el pueblo y deslegitimar su misión. Sin embargo, Jesús responde sin afirmar directamente su autoridad, sino desafiándolos a pronunciarse sobre el origen del bautismo de Juan, que era aceptado por muchos como un acto divino. Esta respuesta pone a los interrogadores en una difícil posición: admitir el bautismo de Juan implicaría aceptar la autoridad de Jesús; negarlo arriesgaría el descontento popular. Incapaces de responder, optan por no pronunciarse y abandonar el debate. De esta manera, no solo queda manifiesta la imposibilidad de refutar a Jesús, sino también la contradicción de quienes se niegan a reconocer la obra de Dios cuando se presenta ante ellos.
Nota de lectura
El pasaje muestra claramente cómo las autoridades religiosas muchas veces actúan desde intereses de poder al juzgar la legitimidad de las figuras espirituales, más que desde la búsqueda honesta de la verdad. Jesús utiliza con sabiduría una estrategia que revela su superioridad en el debate y pone de manifiesto la hipocresía de sus opositores. Asimismo, reafirma que la validación divina no depende de instituciones humanas, sino del cumplimiento de la voluntad y obra de Dios. Esta enseñanza invita a quienes ejercen ministerios o autoridad a reflexionar sinceramente sobre la fuente de su misión y a responder con transparencia a la pregunta fundamental: "¿con qué autoridad hago estas cosas?".
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: mark 11:27-32. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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