Levítico 11:42
No comerán nada que se arrastre sobre el vientre, ni lo que camine en cuatro patas, ni lo que tenga muchos pies entre los animales que se arrastran sobre la tierra, porque es abominación.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
39 Si muere algún animal que puedan comer, quien toque su cadáver quedará impuro hasta el atardecer.
40 Quien coma de su cadáver lavará su ropa y quedará impuro hasta el atardecer; y quien lleve su cadáver lavará su ropa y quedará impuro hasta el atardecer.
41 Todo animal que se arrastra sobre la tierra será abominación; no se comerá.
42 No comerán nada que se arrastre sobre el vientre, ni lo que camine en cuatro patas, ni lo que tenga muchos pies entre los animales que se arrastran sobre la tierra, porque es abominación.
43 No se hagan abominables por ningún animal que se arrastra, ni se contaminen con ellos, ni se hagan impuros por ellos.
44 Porque yo soy el Señor su Dios; por eso, santifíquense y sean santos, porque yo soy santo. No se contaminen con ningún animal que se arrastra sobre la tierra.
45 Porque yo soy el Señor que los sacó de la tierra de Egipto para ser su Dios; por eso, sean santos, porque yo soy santo.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Levítico 11:42 forma parte de un conjunto de leyes alimentarias del Antiguo Testamento que prohíben el consumo de ciertos animales considerados impuros. Este versículo especifica que no se deben comer animales que se arrastran sobre el vientre, ni aquellos que caminan con cuatro patas, ni los que tienen muchos pies entre las criaturas que se arrastran sobre la tierra, calificándolos de abominación. La prohibición se basa tanto en razones simbólicas, como la relación del hombre con la serpiente maldita en Génesis, como en consideraciones prácticas y ceremoniales de pureza.
Contexto literario
Dentro del capítulo 11 de Levítico, versículos 20 al 42, se detallan los tipos de animales considerados puros e impuros para el consumo. Se permiten ciertos insectos voladores específicos, como langostas, que eran consumidos incluso por personajes como Juan el Bautista. En cambio, todos los animales que se arrastran sobre la tierra están prohibidos. Estas leyes refuerzan la separación del pueblo de Israel de prácticas consideradas contaminantes o pecaminosas, reflejando su identidad y santidad.
Desarrollo del pasaje
El versículo 42 refleja una regla general contra el consumo de todo animal que se arrastra en la tierra sin patas adecuadas para caminar, incluyendo aquellos con muchos pies, considerados repulsivos y ceremoniosamente impuros. Se vincula la impureza a la maldición de la serpiente, que se arrastra sobre el vientre y representa el mal. Estas prohibiciones no solo tenían un sentido higiénico o nutricional, sino que además inculcaban un sentido de respeto y separación hacia aquello que simbolizaba la maldad o la contaminación ritual. Además, tocar animales muertos o sus restos también causaba impureza ceremonial temporal, implicando un estricto cuidado en la vida cotidiana para mantener la limpieza ritual, reforzando la santidad del pueblo y su obediencia a la ley divina.
Nota de lectura
Las leyes sobre alimentos en Levítico no solo respondían a normas higiénicas sino a profundas razones teológicas y simbólicas. La prohibición de comer ciertos animales tenía un trasfondo espiritual relacionado con la historia de la maldición de la serpiente y la lucha entre el bien y el mal. Además, la ley imponía una disciplina rigurosa sobre la pureza ritual, con consecuencias para quienes tocaban animales impuros o sus restos. Estas disposiciones, aunque propias de un contexto antiguo, buscaban enseñar a la comunidad a vivir en santidad y a ser conscientes de la importancia de la pureza, una enseñanza que trasciende el simple acto de comer e invita a una vida de obediencia y cuidado espiritual. Aunque hoy no se aplican literalmente, estos principios inspiran reflexión sobre la pureza moral y espiritual.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: leviticus 11:20-42. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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