Juan 19:35
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; él sabe que dice la verdad, para que ustedes crean.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
32 Fueron los soldados y quebraron las piernas al primero y también al otro que había sido crucificado con él.
33 Pero cuando llegaron a Jesús y vieron que ya había muerto, no le quebraron las piernas.
34 Sin embargo, uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante brotaron sangre y agua.
35 El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; él sabe que dice la verdad, para que ustedes crean.
36 Estas cosas sucedieron para que se cumpliera la Escritura: No se le quebrará ningún hueso.
37 Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
38 Después de esto, José de Arimatea, discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato permiso para llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces fue y se llevó el cuerpo.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Juan 19:35 señala que el testimonio sobre la muerte de Jesús proviene de un testigo ocular, quien afirma la veracidad de lo presenciado para que los lectores crean. Este testimonio es crucial porque confirma que Jesús realmente murió, mostrando la realidad de su sacrificio y fundamentando la fe cristiana en su resurrección.
Contexto literario
El pasaje de Juan 19:31-37 describe los eventos alrededor de la muerte de Jesús en la cruz durante la preparación para un día de reposo especial durante la Pascua. Los líderes judíos insistieron en que se rompieran las piernas de los crucificados para acelerar la muerte y evitar que los cuerpos quedaran en la cruz durante el día sagrado. Sin embargo, a Jesús no se le rompieron las piernas, ya que se confirmó que había muerto al ser atravesado en el costado, de donde brotaron sangre y agua.
Desarrollo del pasaje
Los judíos pedían que se rompieran las piernas de los crucificados para acelerar la muerte y así respetar las normas del sabbath. Cuando llegaron a Jesús, vieron que ya estaba muerto y no rompieron sus piernas. Para asegurarse, un soldado atravesó su costado con una lanza; de ahí salió sangre y agua, evidenciando su muerte real. Este detalle no es solo un dato histórico, sino que tiene un significado profundo: la sangre representa la justificación y el perdón, y el agua simboliza la santificación y la purificación. Además, esta doble señal da origen y sentido a los sacramentos del bautismo y la comunión. Finalmente, el evangelista que relata estos hechos afirma ser testigo directo, dando autoridad y veracidad a su testimonio para fortalecer la fe de los creyentes.
Nota de lectura
Es importante entender que el énfasis en ser testigo ocular y en la verdad del relato responde a la necesidad de confirmar que la muerte de Jesús no fue aparente, sino real, para que la promesa de su resurrección y el mensaje de salvación sean creíbles. La doble imagen de la sangre y el agua que brotan del costado de Cristo subraya cómo su sacrificio provee dos beneficios esenciales para el creyente: la justificación ante Dios y la transformación interior mediante el Espíritu Santo.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: john 19:31-37. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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