Ezequiel 47:3
Y cuando el hombre que tenía la cuerda de medir en la mano salió hacia el oriente, midió mil codos y me hizo pasar por las aguas; las aguas me llegaban hasta los tobillos.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 Luego me llevó de nuevo a la entrada de la casa, y vi que aguas brotaban de debajo del umbral hacia el oriente, porque la fachada de la casa miraba hacia allá. Las aguas descendían por el lado derecho de la casa, al sur del altar.
2 Después me sacó por el camino de la puerta del norte y me hizo rodear por fuera hasta la puerta exterior que da al oriente; y vi que las aguas fluían por el lado derecho.
3 Y cuando el hombre que tenía la cuerda de medir en la mano salió hacia el oriente, midió mil codos y me hizo pasar por las aguas; las aguas me llegaban hasta los tobillos.
4 Midió otros mil y me hizo pasar por las aguas; las aguas me llegaban hasta las rodillas. Midió otros mil y me hizo pasar; las aguas me llegaban hasta la cintura.
5 Midió aún otros mil; y ya era un río que no podía cruzar, porque las aguas habían crecido, aguas para nadar, un río que no se podía cruzar.
6 Y me dijo: «Hijo de hombre, ¿has visto esto?» Luego me llevó y me hizo volver a la orilla del río.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Ezequiel 47:3 describe una parte del río de aguas vivas que emerge del templo visto en la visión de Ezequiel. El versículo muestra cómo el hombre con la cuerda de medir avanza hacia el este y mide mil codos, pasando por aguas que llegan solo hasta los tobillos. Esto simboliza el inicio del crecimiento y la expansión progresiva de la influencia vital y espiritual que proviene del templo, es decir, del centro divino, hacia el mundo exterior. Las aguas representan la gracia, la vida espiritual y el evangelio que se difunden desde Jerusalén, creciendo y llegando a más personas, aunque al principio su profundidad y alcance son modestos, comparados con su desarrollo posterior.
Contexto literario
En el rango de Ezequiel 47:1-12, se detalla una visión profética en la que del templo fluye un río sagrado desde su umbral hacia el este. Este río incrementa progresivamente su profundidad y extensión mientras avanza, simbolizando la expansión del mensaje divino y los dones del Espíritu Santo que se propagarían desde Jerusalén al mundo entero, transformando y restaurando incluso los lugares más inhóspitos. La visión abarca desde el origen sagrado del agua, su progreso, su alcance hasta la sanación y fructificación que genera en su paso, con referencias a la abundancia de peces y árboles que crecen a sus orillas, emblemas de vida y bendición.
Desarrollo del pasaje
En el versículo 3, al medir mil codos y cruzar el río con aguas hasta los tobillos, se muestra la etapa inicial donde el evangelio comienza a tocar y cambiar vidas, aunque de forma limitada y humilde. Este avance hacia el este simboliza la expansión del mensaje desde Jerusalén hacia las tierras orientales. La profundidad creciente del agua es una analogía del crecimiento en la fe y gracia espiritual que acompaña al progreso del evangelio. La visión indica que este crecimiento no es inmediato ni completo al principio, sino progresivo, invitando a la reflexión y la profundización espiritual gradual. El estudio profundo de este proceso espiritual se presta a buscar la creciente comprensión y experiencia de la gracia divina, reconociendo diferentes niveles y etapas en la vida cristiana.
Nota de lectura
El simbolismo de las aguas que crecen desde el umbral oriental del templo sugiere la naturaleza viva y expansiva de la gracia de Dios. Las aguas no son solo para lavar ritualísticamente, sino que representan la palabra y el Espíritu que dan vida y que se difunden para bendecir y sanar. El detalle del agua llegando primero solo a los tobillos transmite que la experiencia espiritual comienza suavemente pero se expande continuamente, reflejando el crecimiento de la iglesia y de la vida en los creyentes. El acto de medir implica una contemplación y entendimiento progresivo de las cosas divinas, y también da énfasis a la idea de que el conocimiento de Dios se revela paulatinamente, invitando a una búsqueda constante y profunda en la vida espiritual.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 47:1-12. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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