2 Reyes 4:17
Pero la mujer concibió y dio a luz un hijo en la época que Eliseo le había dicho, según el tiempo de la vida.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
14 Él preguntó: «¿Qué se puede hacer por ella?» Guejazi respondió: «En verdad, no tiene hijo, y su esposo es anciano».
15 Él dijo: «Llámala». Cuando la llamó, ella se detuvo en la puerta.
16 Él le dijo: «En esta misma época, según el tiempo de la vida, abrazarás un hijo». Y ella respondió: «No, señor mío, hombre de Dios, no engañes a tu sierva».
17 Pero la mujer concibió y dio a luz un hijo en la época que Eliseo le había dicho, según el tiempo de la vida.
18 El niño creció, y un día salió a donde estaba su padre con los segadores.
19 Y dijo a su padre: «¡Mi cabeza, mi cabeza!» El padre dijo a un criado: «Llévalo a su madre».
20 El criado lo tomó y lo llevó a su madre, y el niño estuvo sentado en sus rodillas hasta el mediodía, y luego murió.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo 2 Reyes 4:17 relata el cumplimiento de la promesa hecha por Eliseo a la mujer sunamita, quien era anciana y estéril. La mujer concibió y dio a luz un hijo en el tiempo señalado, evidenciando la intervención divina como respuesta a su hospitalidad hacia el profeta. Este hecho se enmarca en la tradición bíblica donde Dios concede hijos a mujeres que parecían no poder tenerlos, como señal de favor divino y poder sobrenatural.
Contexto literario
El pasaje histórico (2 Reyes 4:8-17) narra cómo una mujer sunamita, reconocida por su hospitalidad y discreción, ofreció alojamiento especial a Eliseo, el profeta. A modo de gratitud, Eliseo buscó una forma de recompensar esta bondad. Tras ofrecerle ayuda política o social, ella expresó estar satisfecha con su situación familiar y social. Entonces Eliseo, consultando a su servidor, supo que su mayor necesidad era la falta de un hijo, debido a su edad avanzada y esterilidad. Él prometió que concebiría un hijo dentro de un año como recompensa divina por su bondad hacia el profeta.
Desarrollo del pasaje
Eliseo manifestó su agradecimiento ofreciendo bendiciones espirituales más que materiales. La mujer recibió la promesa con humildad y respeto, confiando en su carácter de hombre de Dios. La concepción y nacimiento del hijo fue una manifestación clara del poder de Dios y un signo del favor divino. La narrativa enfatiza cómo la fidelidad y hospitalidad de la mujer hacia el profeta derivaron en una bendición que transformó su vida familiar, aportando alegría y esperanza donde había incertidumbre y tristeza.
Nota de lectura
El relato ilustra la relación entre la acción humana basada en la fe—la hospitalidad—y la respuesta divina que supera expectativas naturales. El compromiso de la mujer y la intervención profética reflejan que las bendiciones de Dios están vinculadas a la fidelidad y al reconocimiento de la autoridad espiritual. Esta historia es un ejemplo clásico de la reciprocidad espiritual en la Biblia, donde la bondad engendra bendición y la promesa profética se cumple en su debido tiempo.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: 2-kings 4:8-17. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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