2 Reyes 4:15
Él dijo: «Llámala». Cuando la llamó, ella se detuvo en la puerta.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
12 Entonces dijo a Guejazi, su criado: «Llama a esta sunamita». Cuando la llamó, ella se presentó ante él.
13 Él dijo a su criado: «Dile: “Has cuidado de nosotros con todo esmero; ¿qué podemos hacer por ti? ¿Quieres que hable por ti al rey o al jefe del ejército?”» Ella respondió: «Yo vivo en medio de mi pueblo».
14 Él preguntó: «¿Qué se puede hacer por ella?» Guejazi respondió: «En verdad, no tiene hijo, y su esposo es anciano».
15 Él dijo: «Llámala». Cuando la llamó, ella se detuvo en la puerta.
16 Él le dijo: «En esta misma época, según el tiempo de la vida, abrazarás un hijo». Y ella respondió: «No, señor mío, hombre de Dios, no engañes a tu sierva».
17 Pero la mujer concibió y dio a luz un hijo en la época que Eliseo le había dicho, según el tiempo de la vida.
18 El niño creció, y un día salió a donde estaba su padre con los segadores.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo 2 Reyes 4:15 se sitúa en medio de un relato donde Elisha recompensa la hospitalidad de una mujer sunamita combinando la amabilidad humana con la intervención divina. La escena concreta muestra la llamada que realiza Elisha a esta mujer para comunicarle una noticia sorprendente: tendrá un hijo a pesar de su avanzada edad y estado de infertilidad. Esta promesa de vida es una respuesta directa a su generosidad y cuidado hacia el profeta, reflejando una bendición que trasciende lo común.
Contexto literario
El pasaje 2 Reyes 4:8-17 narra la relación entre Elisha y una mujer acomodada de Sunem, quien le ofreció hospitalidad construyéndole una habitación especial en su casa para que se alojara en sus frecuentes viajes. Elisha, valorando esta hospitalidad, busca cómo podría recompensarla. Ante la imposibilidad de ofrecerle un beneficio material tradicional, él decide conceder un milagro: dará a la pareja un hijo, lo cual era un signo de bendición y favor divino, especialmente significativo dada la esterilidad previa de la mujer y la vejez de su esposo.
Desarrollo del pasaje
Elisha, tras consultar con su ayudante Gehazi, reconoce que la única verdadera necesidad de la pareja es un hijo, pues poseían bienes pero carecían de descendencia. Así, él envía a llamar a la mujer, y ella se presenta humildemente en la puerta, mostrando respeto y modestia. Este momento desencadena la promesa profética de que en el plazo de un año ella daría a luz un hijo varón. La respuesta de la mujer, mostrando fe y respeto hacia el profeta, confirma su reconocimiento del don divino. Este episodio no solo muestra la respuesta de Dios a la bondad humana, sino que también refuerza la idea de que la hospitalidad y el respeto hacia los mensajeros de Dios pueden generar bendiciones extraordinarias.
Nota de lectura
Este relato destaca la conexión entre la justicia divina y la conducta humana, mostrando que la bondad y la hospitalidad tienen repercusiones sobrenaturales. La escena de la llamada y la humildad de la mujer en la puerta simbolizan la apertura para recibir las bendiciones divinas. Además, este milagro encaja en una tradición bíblica donde Dios obra a favor de los que, como Abraham o Sara, parecen condenados a no tener descendencia, confirmando así la continuidad del plan divino a través de la familia.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: 2-kings 4:8-17. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.