Estudio / 2 Reyes 2 / Versículo 21

2 Reyes 2:21

Entonces fue al manantial de las aguas, echó allí la sal y dijo: «Así dice el Señor: He sanado estas aguas; no habrá más en ellas muerte ni esterilidad».

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

18 Cuando regresaron a Eliseo, que se había quedado en Jericó, él les dijo: «¿No les dije que no fueran?»

19 Los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: «Mira, te rogamos, la situación de esta ciudad es buena, como mi señor ve; pero el agua es mala y la tierra es estéril».

20 Él respondió: «Tráiganme una vasija nueva y pongan sal en ella». Y se la trajeron.

21 Entonces fue al manantial de las aguas, echó allí la sal y dijo: «Así dice el Señor: He sanado estas aguas; no habrá más en ellas muerte ni esterilidad».

22 Y las aguas quedaron sanas hasta hoy, conforme a la palabra que Eliseo había hablado.

23 De allí subió a Betel; y mientras subía por el camino, salieron de la ciudad unos muchachos que se burlaron de él, diciendo: «¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!»

24 Él se volvió, los miró y los maldijo en el nombre del Señor. Entonces salieron dos osas del bosque y despedazaron a cuarenta y dos de aquellos muchachos.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El pasaje de 2 Reyes 2:19-25 muestra dos milagros realizados por Elisha, quien tuvo un espíritu más potente que el de Elías y manifestó dones milagrosos superiores. En el versículo 21, Elisha actúa en Jericó para sanar las aguas contaminadas que impedían la prosperidad del lugar. Aunque Jericó fue construida desobedeciendo órdenes divinas y con graves consecuencias, Elisha intercede para transformar el manantial con sal, indicando que es Dios quien efectúa la sanación, asegurando que ya no habrá muerte ni esterilidad debido a esas aguas malas. Esta acción simboliza cómo el poder divino puede renovar y hacer fecunda una tierra desfavorable y, a nivel espiritual, cómo el corazón purificado produce frutos buenos. Además, la intervención de Elisha demuestra que los profetas son instrumentos de Dios para traer bendición y sanidad a las personas y comunidades que los buscan sinceramente.

Contexto literario

El pasaje está ubicado en un momento en que Elisha comienza su ministerio profético tras la partida de Elías. En este período inicial, Elisha se desplaza por diversas ciudades, incluyendo Jericó y Bethel, realizando milagros que confirman su autoridad y misión divina. La escena en Jericó revela una comunidad afectada por problemas vitales, en especial por el agua contaminada que causa daño y esterilidad en la tierra, lo cual es presentado como una dificultad real y angustiante. Los habitantes recurren a Elisha con su queja, confiando en que, como profeta de Dios y sucesor de Elías, pueda traer solución. La sanación del manantial responde a esa necesidad inmediata y refleja la posibilidad de restauración que Dios ofrece a su pueblo incluso en lugares marcados por la desobediencia original.

Desarrollo del pasaje

Elisha no hace uso de poder propio sino que actúa bajo la autoridad divina, usando un gesto sencillo pero simbólico: arrojar un poco de sal en el manantial. La sal aquí no es mágica por sí misma, sino un medio ordenado para mostrar el poder sanador de Dios. Al declarar “Así dice el Señor”, Elisha refuerza que es la voluntad y acción divina la que transforma la situación. Esta sanación del agua es permanente, lo que indica que Dios no realiza actos pasajeros sino que su obra tiene efectos duraderos. Además, el milagro representa un cambio en la fuente de vida del pueblo, donde lo que antes provocaba muerte y esterilidad ahora provee salud y fecundidad. El pasaje destaca la importancia de la fe y obediencia en el instrumento humano para que se manifiesten los propósitos divinos.

Nota de lectura

Es relevante observar que, aunque Jericó fue edificada con culpa, Dios no impide que sus fieles puedan habitar en ella ni que sean beneficiados del poder divino para la restauración. El milagro con el agua enseña que la gracia puede operar incluso en circunstancias adversas o en lugares con pasado problemático. El modo en que el profeta emplea la sal y pronuncia el nombre divino indica que el trabajo profético requiere cooperación humana pero depende íntegramente de Dios para transformar vidas y ambientes. La intervención en este versículo resalta la relación entre lo físico y lo espiritual, donde la purificación externa es reflejo de la renovación interior que Dios obra en su pueblo.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: 2-kings 2:19-25. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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Datos: OpenBible.info · Licencia CC BY · Las relaciones son sugerencias de estudio y no reemplazan la lectura en contexto.

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