2 Reyes 14:27
Y el Señor no había dicho que borraría el nombre de Israel de debajo del cielo, sino que los salvó por medio de Jeroboam, hijo de Joás.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
24 Hizo lo malo ante los ojos del Señor; no se apartó de todos los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel.
25 Restauró el territorio de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar del Arabá, conforme a la palabra del Señor, Dios de Israel, que habló por medio de su siervo Jonás, hijo de Amitai, el profeta, originario de Gat-hefer.
26 Porque el Señor vio la amarga aflicción de Israel, pues no había ni siervo ni libre, ni quien acudiera en ayuda de Israel.
27 Y el Señor no había dicho que borraría el nombre de Israel de debajo del cielo, sino que los salvó por medio de Jeroboam, hijo de Joás.
28 El resto de los hechos de Jeroboam, todo lo que hizo, su poder, cómo hizo la guerra y cómo recuperó para Israel Damasco y Hamat, que habían pertenecido a Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
29 Jeroboam descansó con sus padres, con los reyes de Israel; y Zacarías, su hijo, reinó en su lugar.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo señala que Dios no decretó la destrucción total del nombre de Israel, sino que, a pesar de sus pecados, los preservó mediante el reinado de Jeroboam, hijo de Joás. Esto sugiere una intervención divina que sostiene la continuidad de Israel en medio de su historia turbulenta.
Contexto literario
El pasaje 2 Reyes 14:23-29 narra el reinado de Jeroboam II, considerado el más largo entre los reyes de Israel. Aunque Jeroboam II perpetuó las prácticas idolátricas de sus antecesores, especialmente el culto a los becerros, su gobierno se destacó por la recuperación territorial de Israel y la prosperidad relativa del reino.
Desarrollo del pasaje
Jeroboam II reinó durante cuarenta y un años, un periodo extenso que no necesariamente refleja su integridad moral, pues hizo lo que era malo ante los ojos de Dios al no quitar las prácticas idolátricas heredadas. Sin embargo, la prosperidad de su reinado fue notable; Dios permitió que recuperara territorios perdidos desde Hamat hasta el mar Muerto, fortaleciendo al reino frente a sus enemigos. La preservación de Israel se manifestaba no solo en victorias militares, sino también en el surgimiento de profetas como Jonás y Hoséa, quienes llevaron mensajes de esperanza y advertencia. La clave para entender la permanencia del nombre de Israel reside en que Dios no había decretado su destrucción absoluta aún, manteniendo un margen para la misericordia y la restauración a pesar de la corrupción reinante.
Nota de lectura
El texto indica que, aunque Jeroboam II mantuvo prácticas reprobadas, la fidelidad divina se manifestó en la consolidación del reino y en la continuidad profética. Esta época marca un momento crucial en la historia de Israel donde la misericordia divina se expresa a través de líderes y profetas, subrayando que la justicia divina no siempre actúa de manera inmediata o definitiva, sino que permite la presencia continua del pueblo bajo su nombre.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: 2-kings 14:23-29. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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