2 Reyes 13:10
En el año treinta y siete de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar Joás, hijo de Jehúacaz, sobre Israel en Samaria, y reinó dieciséis años.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
7 Jehúacaz no dejó más que cincuenta jinetes, diez carros y diez mil hombres de a pie, porque el rey de Siria los había destruido y los había hecho como el polvo al trillar.
8 El resto de los hechos de Jehúacaz, todo lo que hizo y su poder, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
9 Jehúacaz durmió con sus padres, y lo sepultaron en Samaria; y Joás, su hijo, reinó en su lugar.
10 En el año treinta y siete de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar Joás, hijo de Jehúacaz, sobre Israel en Samaria, y reinó dieciséis años.
11 Hizo lo malo ante los ojos del Señor; no se apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel, sino que caminó en ellos.
12 El resto de los hechos de Joás, todo lo que hizo y su poder, y cómo luchó contra Amasías, rey de Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
13 Joás durmió con sus padres, y Jeroboam se sentó en su trono; y Joás fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo 2 Reyes 13:10 nos presenta el inicio del reinado de Joás, hijo de Jehúacaz, en Israel, destacando una continuidad dinástica ligada a la casa de Jehú. Este contexto histórico muestra un rey que no fue ni el peor ni el mejor, pues aunque mantuvo la idolatría tradicional establecida por Jeroboam —accidente grave según la perspectiva divina— también mostró respeto y afecto al profeta Elías. La narración subraya que, para Dios, un acto de honra hacia sus siervos fieles vale más que muchas victorias militares.
Contexto literario
Joás comienza a reinar en Israel durante el trigésimo séptimo año de Joás de Judá y gobierna desde Samaria por dieciséis años. Esta época está marcada por la influencia persistente de las tradiciones religiosas instauradas en Israel, con la dinastía de Jehú que parece mantener cierta relación simbólica con la casa de David, reflejada en la elección del nombre del rey. La narrativa se enmarca en un período conflictivo con Siria, en que el apoyo divino y profético se vuelve esencial para la defensa del reino.
Desarrollo del pasaje
Aunque Joás no promovió la adoración verdadera, su reconocimiento y respeto hacia Elías reflejan una relación positiva con la profecía y la autoridad divina. En sus últimos días, el profeta Elías la visita el rey, quien llora su próxima pérdida y recibe de él un mensaje de ánimo para continuar la lucha contra Siria. Este hecho indica que la presencia y bendición profética son vitales para el rey y el reino. La interacción entre el profeta y el monarca revela cómo las victorias y la fortaleza del país dependían, según la fe de la época, no solo de la habilidad militar sino también de la favorabilidad divina manifestada a través del profeta.
Nota de lectura
La narrativa destaca que un solo acto de honra hacia un profeta puede tener mayor valor que numerosas conquistas militares; además, muestra la dependencia que los gobernantes tenían en la guía espiritual para enfrentar sus desafíos políticos y bélicos, y cómo la persistencia en prácticas idolátricas marcaba negativamente a un rey a los ojos de Dios. La llamada a la acción para Joás en esta escena es tanto militar como espiritual, subrayando el equilibrio necesario entre ambos ámbitos para asegurar el éxito y la protección del reino.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: 2-kings 13:10-19. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.