1 Reyes 11:21
Cuando Hadad se enteró en Egipto de que David había muerto y que Joab, jefe del ejército, también había fallecido, dijo a Faraón: «Déjame ir a mi tierra».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
18 Se levantaron de Madián y llegaron a Parán; tomaron hombres de Parán y se dirigieron a Egipto, a Faraón, rey de Egipto, quien le dio casa, le proveyó alimento y le asignó tierras.
19 Hadad halló gran favor ante los ojos de Faraón, tanto que le dio por esposa a la hermana de su propia esposa, la hermana de Tahpenes, la reina.
20 La hermana de Tahpenes le dio a luz un hijo llamado Genubat, a quien Tahpenes crió en la casa de Faraón; y Genubat creció en la casa de Faraón entre los hijos del rey.
21 Cuando Hadad se enteró en Egipto de que David había muerto y que Joab, jefe del ejército, también había fallecido, dijo a Faraón: «Déjame ir a mi tierra».
22 Faraón le preguntó: «¿Qué te ha faltado conmigo, que ahora quieres regresar a tu tierra?» Y él respondió: «Nada; pero déjame ir, por favor».
23 Entonces Dios le levantó otro adversario: Rezón hijo de Eliadá, que había huido de su señor Hadad-ezer, rey de Soba.
24 Rezón reunió hombres a su alrededor y se convirtió en jefe de una banda. Cuando David derrotó a los de Soba, ellos se establecieron en Damasco, habitaron allí y gobernaron en Damasco.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje narra el regreso de Hadad, un adversario de Salomón, a su tierra natal tras la muerte de David y Joab. Hadad, durante la juventud, fue protegido y cuidado en Egipto después de que Joab aniquilara al pueblo edomita, su lugar de origen. Esta hostilidad se remonta al reinado de David, cuando conquistó Edom de manera sangrienta, dejando a Hadad como uno de los pocos sobrevivientes. Posteriormente, al enterarse de la muerte de David y Joab, Hadad solicitó permiso al faraón para regresar a Edom, lo que marca el inicio de su enemistad activa contra Salomón. La situación refleja cómo los actos del pasado, especialmente los de los padres, pueden tener consecuencias en generaciones futuras. Además, se subraya que mientras Salomón se mantuviera fiel a Dios, no tendría adversarios significativos; pero al desviarse, permitió que enemigos menores, como Hadad, le causaran problemas. Dios usa estas circunstancias para disciplinar a Salomón y hacerle enfrentar las consecuencias de su alejamiento.
Contexto literario
Este versículo forma parte de un relato más amplio que describe la aparición de adversarios contra Salomón tras su alejamiento de Dios, específicamente en 1 Reyes 11:14-25. La narrativa presenta a Hadad y Rezon como los principales enemigos surgidos en este periodo, quienes representan consecuencias directas de acciones tomadas en reinados anteriores. Aunque inicialmente parecían amenazas menores, se muestran como instrumentos divinos para corregir y humillar a Salomón por su desobediencia y pecado.
Desarrollo del pasaje
Hadad, perteneciente a la familia real edomita, quedó huérfano debido a la campaña militar de David, liderada por Joab, que destruyó gran parte de Edom. Fue rescatado y acogido en Egipto, donde fue bien tratado y casado con la hermana de la reina, llegando a ser parte de la corte faraónica. Sin embargo, al enterarse de la muerte de David y Joab, Hadad pidió permiso al faraón para regresar a Edom y recuperar su posición. Su retorno coincide con la decadencia espiritual y política de Salomón, permitiéndole desafiar al rey. Aunque no se detallan sus acciones específicas contra Salomón, Hadad simboliza cómo las raíces de los conflictos venían del pasado, y cómo la soberbia y el alejamiento de Dios de Salomón propiciaron que adversarios antes reprimidos emergieran como amenazas. Además, la negativa del faraón a dejarlo partir indica la importancia y el respaldo que Hadad tenía, evidenciando la complejidad política del tiempo.
Nota de lectura
Este relato muestra una enseñanza sobre la relación entre la fidelidad a Dios y el poder político. Mientras Salomón permanecía fiel, nada ni nadie podía verdaderamente dañarlo, pero al pecar y apartarse, incluso enemigos considerados menores pudieron causarle daño serio. Asimismo, resalta que las acciones de una generación pueden acarrear consecuencias a las siguientes, especialmente cuando se generan enemistades o provocaciones. Hadad es un ejemplo de cómo Dios puede usar circunstancias y personas, incluso enemigos, para llevar a cabo una disciplina o corrección en la historia y en la vida de los líderes.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: 1-kings 11:14-25. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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