Josué 6:19
En cambio, toda la plata, el oro y los utensilios de bronce y de hierro son consagrados al Señor; deben entrar en el tesoro del Señor.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
16 Cuando en la séptima vuelta los sacerdotes tocaron las trompetas, Josué dijo al pueblo: «¡Griten, porque el Señor les ha entregado la ciudad!».
17 Y la ciudad será dedicada al exterminio para el Señor, ella y todo lo que hay en ella; sólo Rahab la ramera vivirá, ella y todos los que estén con ella en su casa, porque escondió a los mensajeros que enviamos.
18 Pero cuídense de lo consagrado al exterminio, no sea que, al tomar algo de lo consagrado, hagan maldito el campamento de Israel y lo llenen de calamidad.
19 En cambio, toda la plata, el oro y los utensilios de bronce y de hierro son consagrados al Señor; deben entrar en el tesoro del Señor.
20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las trompetas; y cuando el pueblo oyó el sonido de la trompeta y gritó con gran voz, el muro se desplomó, y el pueblo subió a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y tomaron la ciudad.
21 Destruyeron por completo a filo de espada todo lo que había en la ciudad: hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, bueyes, ovejas y asnos.
22 Pero Josué dijo a los dos hombres que habían espiado la tierra: «Entren en la casa de la mujer ramera y saquen de allí a la mujer y a todo lo que le pertenece, tal como les juró».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En el contexto de la toma de Jericó, el versículo destaca la orden divina de consagrar todo el metal precioso y los utensilios de bronce y hierro al Señor, depositándolos en su tesoro. Esto refleja que la ciudad y sus bienes no pertenecían a los conquistadores, sino que eran dedicados a Dios, enfatizando la soberanía divina sobre la victoria y el botín.
Contexto literario
El pasaje correspondiente a Josué 6:17-27 narra cómo Israel, bajo la dirección de Dios, logró la caída milagrosa de los muros de Jericó y la consiguiente conquista de la ciudad. Dios instruyó al pueblo a destruir totalmente la ciudad menos a Rahab y su familia, y a apartar para Él todo lo valioso, reafirmando que toda la victoria y los recursos adquiridos tenían un propósito sagrado.
Desarrollo del pasaje
El versículo específico (Josué 6:19) señala que toda la plata, el oro y los utensilios metálicos deben ser consagrados y llevados al tesoro del Señor. Esto se interpretaba como una forma de honrar a Dios mediante la dedicación de los objetos valiosos para el servicio en el tabernáculo, evitando la acumulación de riquezas personales. La práctica también tenía un valor pedagógico, enseñando a Israel a no codiciar el botín ni depender del dinero, sino a reconocer a Dios como la fuente de su prosperidad. Esta consagración simboliza la separación total del botín para fines divinos y la obediencia estricta a las instrucciones dadas.
Nota de lectura
La narración histórica subraya que esta dedicación era esencial para prevenir la corrupción espiritual, ejemplificada en episodios posteriores donde alguien desobedecía esta orden. El objeto era mantener la pureza y santidad del pueblo y evitar que los bienes profanados trajeran maldición. Asimismo, se destaca la importancia de que la gloria y riqueza reconocidas en Dios eran verdaderamente el honor y la riqueza del Israel fiel.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: joshua 6:17-27. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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