Estudio / Jeremías 52 / Versículo 22

Jeremías 52:22

Sobre ellas había un capitel de bronce; la altura de cada capitel era de cinco codos, con una red y granadas alrededor, todo de bronce. La segunda columna y las granadas eran iguales.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

19 El capitán de la guardia tomó también los tazones, los incensarios, los tazones para aspersión, los calderos, los candelabros, las cucharas y las copas; lo que era de oro, en oro, y lo que era de plata, en plata.

20 Las dos columnas, el mar único y los doce toros de bronce que estaban debajo de las basas, que el rey Salomón había hecho para la casa del Señor; el bronce de todos estos objetos no tenía peso.

21 En cuanto a las columnas, la altura de cada una era de dieciocho codos, y un cordón de doce codos la rodeaba; su grosor era de cuatro dedos, y eran huecas.

22 Sobre ellas había un capitel de bronce; la altura de cada capitel era de cinco codos, con una red y granadas alrededor, todo de bronce. La segunda columna y las granadas eran iguales.

23 Había noventa y seis granadas a los lados; todas las granadas sobre la red sumaban cien alrededor.

24 Y el capitán de la guardia tomó a Seraías, el sumo sacerdote, a Sofonías, el segundo sacerdote, y a los tres porteros.

25 También sacó de la ciudad a un eunuco que tenía a su cargo a los hombres de guerra, y a siete hombres que estaban cerca del rey y se hallaban en la ciudad; al principal escriba del ejército, encargado de reclutar al pueblo de la tierra, y a sesenta hombres del pueblo que se encontraron en medio de la ciudad.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

Este versículo forma parte de la descripción detallada de la destrucción de Jerusalén por el ejército caldeo bajo Nebuzaradan, un mes después de la caída de la ciudad. Se pone especial atención en los detalles ornamentales de las columnas del templo, enfatizando su belleza y su significado simbólico. Aunque las columnas no tenían función estructural, su destrucción reflejaba la pérdida del favor divino y la desolación espiritual de Israel. El capitel y las granadas de bronce, elementos artísticos, eran símbolos de la estabilidad y la fortaleza que Dios ya no otorgaba a Jerusalén. La comparación entre la segunda columna y la primera subraya la uniformidad y dedicación en el diseño, ahora reducidas a ruinas.

Contexto literario

Jeremías 52:12-23 narra la devastación infligida a Jerusalén por los babilonios tras la conquista de la ciudad. Nebuzaradan, comandante del ejército y representante de la autoridad invasora, lideró la completa destrucción del templo, el palacio real y las casas importantes, además de derribar las murallas de la ciudad y deportar a sus habitantes. Este pasaje se centra en la sustracción y destrucción de los objetos y estructuras significativas asociados con el templo, como las columnas, que simbolizaban la presencia y protección divinas.

Desarrollo del pasaje

El versículo describe específicamente las columnas del templo, con un capitel de bronce que medía cinco codos de altura y estaba adornado con una red y granadas, también de bronce. La mención de que la segunda columna y sus granadas eran iguales a la primera destaca la intención de uniformidad y grandeza en la decoración del templo. Sin embargo, tras la destrucción, estos elementos fueron removidos y seguramente fundidos para el botín, representando la pérdida de la estabilidad que Dios brindaba. Además, al ser los pilares ornamentales en lugar de estructurales, su caída fue un signo simbólico: la protección divina y el soporte espiritual habían sido retirados de Jerusalén. Así, estos detalles artísticos no sólo muestran la riqueza del templo, sino también su frustrada permanencia.

Nota de lectura

Las columnas llamadas Jachin y Boaz tenían nombres que indicaban la firmeza y fuerza otorgadas por Dios al templo y a la nación. Su destrucción era una clara señal de que Dios había abandonado tanto la ciudad como su santuario. El capitel y las granadas de bronce, al ser parte del último botín saqueado, ilustran cómo incluso los elementos menos preciosos en términos de material fueron tomados tras la expoliación del oro y la plata. Esto refleja la completa desolación y el cumplimiento del castigo profetizado contra Jerusalén por su infidelidad.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 52:12-23. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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