Jeremías 44:9
¿Han olvidado la maldad de sus padres, la maldad de los reyes de Judá, la maldad de sus esposas, su propia maldad y la maldad de sus esposas, cometida en la tierra de Judá y en las calles de Jerusalén?
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
6 Por eso se derramó mi furor y mi ira, y se encendió en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén; quedaron en ruinas y desoladas, tal como están hoy.
7 Ahora pues, así dice el Señor, Dios de los ejércitos, Dios de Israel: ¿Por qué cometen este gran mal contra sus propias vidas, para eliminar de ustedes a hombre y mujer, niño y lactante, de en medio de Judá, sin dejar remanente alguno?
8 ¿Por qué me provocan a ira con las obras de sus manos, quemando incienso a otros dioses en la tierra de Egipto, adonde han ido a residir, para destruirse a sí mismos y llegar a ser maldición y oprobio entre todas las naciones de la tierra?
9 ¿Han olvidado la maldad de sus padres, la maldad de los reyes de Judá, la maldad de sus esposas, su propia maldad y la maldad de sus esposas, cometida en la tierra de Judá y en las calles de Jerusalén?
10 Hasta hoy no se han humillado, ni han temido, ni han caminado en mi ley ni en mis estatutos, que puse delante de ustedes y de sus padres.
11 Por eso, así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: He aquí que vuelvo mi rostro contra ustedes para hacerles mal y exterminar a todo Judá.
12 Tomaré al remanente de Judá que se volvió para ir a la tierra de Egipto a residir allí, y todos serán consumidos; caerán en la tierra de Egipto; serán consumidos a espada y de hambre; morirán, desde el menor hasta el mayor, a espada y de hambre; y serán objeto de execración, asombro, maldición y oprobio.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Jeremías 44:9 recuerda a los judíos dispersos en Egipto las múltiples maldades que tanto ellos como sus antepasados cometieron. Esta acusación no solo se dirige a su propia idolatría y pecado, sino también a la conducta reprochable de los reyes y sus esposas en Judá. El texto se enfoca en destacar que ellos han olvidado las consecuencias nefastas y juicios divinos que estas acciones provocaron, tanto en Judá como en Jerusalén, y ahora, a pesar de esas experiencias y castigos, continúan en el mismo camino de desobediencia y pecado.
Contexto literario
Jeremías fue enviado por Dios a los judíos que vivían dispersos en Egipto tras la destrucción de Jerusalén y Judá. Aunque estaban en un contexto geográfico distinto y posiblemente se sentían apartados, recibieron una severa llamada de atención sobre su continua idolatría y desobediencia. La exhortación se ubica dentro de un mensaje más amplio (Jeremías 44:1-14) donde se repasan las razones de la destrucción de Judá y Jerusalén, se recuerda la persistente rebelión y se anuncia el castigo divino que los alcanzará también en Egipto porque no han aprendido la lección de sus padres ni se han arrepentido.
Desarrollo del pasaje
El fragmento señala que la desgracia sufrida por Judá y Jerusalén es consecuencia de la ira de Dios contra el pecado, especialmente la idolatría, la cual fue una constante en las generaciones previas y en las actuales. A pesar de las profecías y advertencias para que abandonaran dicha práctica, los exiliados en Egipto persistieron en rendir culto a falsos dioses. Este hecho no es solo una repetición histórica, sino que implica una continuación de un legado de pecado que empezó con sus antepasados, incluidos los reyes y las esposas, y que ha consecuencias trágicas para ellos y sus familias. Además, la referencia a las mujeres que indujeron a los reyes al pecado apunta a la influencia nociva que ellas tuvieron en la historia de Israel, evidenciando que esta maldad es amplia y profunda.
Nota de lectura
Jeremías utiliza esta exhortación para evidenciar que el pecado es siempre perjudicial y que ignorar las consecuencias y las advertencias divinas conduce a la destrucción. El llamado a recordar las transgresiones propias y ajenas busca provocar un verdadero arrepentimiento, pero lamentablemente el pueblo no responde con humildad ni temor a Dios. Esta actitud les asegura un destino trágico, pues a pesar de que se encuentran en Egipto, símbolo de refugio, no podrán eludir el juicio, pues la persistencia en el pecado los confronta directamente con la justicia divina.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 44:1-14. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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