Jeremías 13:14
Y los estrellaré unos contra otros, aun a los padres y a los hijos juntos —declara el Señor—. No tendré compasión, ni perdonaré, ni tendré misericordia, sino que los destruiré.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
11 Porque así como el cinturón se adhiere a los lomos del hombre, así hice que toda la casa de Israel y toda la casa de Judá se adhirieran a mí —declara el Señor—, para que fueran mi pueblo, para renombre, para alabanza y para gloria; pero no escucharon.
12 Por tanto, les dirás esta palabra: Así dice el Señor, Dios de Israel: «Toda vasija se llenará de vino». Y te responderán: «¿Acaso no sabemos bien que toda vasija se llenará de vino?»
13 Entonces les dirás: Así dice el Señor: «He aquí, llenaré de embriaguez a todos los habitantes de esta tierra, aun a los reyes que se sientan sobre el trono de David, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los habitantes de Jerusalén».
14 Y los estrellaré unos contra otros, aun a los padres y a los hijos juntos —declara el Señor—. No tendré compasión, ni perdonaré, ni tendré misericordia, sino que los destruiré.
15 Escuchen y presten atención; no sean orgullosos, porque el Señor ha hablado.
16 Den gloria al Señor su Dios antes que venga la oscuridad, y antes que sus pies tropiecen en los montes tenebrosos; y mientras esperan la luz, él la convierta en sombra de muerte y la transforme en densa oscuridad.
17 Pero si no escuchan, mi alma llorará en secreto por su orgullo; mis ojos llorarán amargamente y se desbordarán en lágrimas, porque el rebaño del Señor ha sido llevado cautivo.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Jeremías 13:14 forma parte de un anuncio de juicio divino sobre un pueblo sumido en su pecado y orgullo. Se usa la imagen de vasos llenos de vino para simbolizar cómo este pueblo está lleno de la furia de Dios debido a sus transgresiones, similar a un frasco antiguo que estalla al llenarse con vino nuevo. La consecuencia de esta condición es que, como personas intoxicadas, estarán desorientadas, incapaces de entender o actuar con sabiduría. Este estado de confusión y embriaguez espiritual genera confrontaciones y violencia interna, incluso entre familiares, reflejando un caos interno que desgarra a la sociedad. Dios declara que no mostrará compasión ni misericordia, sino que destruirá a este pueblo porque ellos mismos no se compadecieron ni tuvieron misericordia, sino que se destruyeron unos a otros.
Contexto literario
Esta profecía se inserta dentro de un mensaje más amplio (Jeremías 13:12-21) dirigido a la nación que, por su orgullo y desobediencia, se ha convertido en un recipiente de la ira divina. La imagen de los vasos llenos de vino es un símbolo para describir el estado de embriaguez espiritual y la inevitable ruina que enfrentan los habitantes, incluyendo a sus líderes, sacerdotes y profetas. Ante esta predicción, Jeremías también presenta una advertencia para que el pueblo se humille y se arrepienta, antes de que la oscuridad y el desastre los alcancen completamente.
Desarrollo del pasaje
El texto sugiere que la gente, como un recipiente lleno de vino, está saturada de pecado y desenfreno, perdiendo la razón y la sensibilidad espiritual. Esta situación les lleva a un estado de confusión semejante a la embriaguez, afectando no solo a individuos aislados sino a toda la comunidad, incluyendo reyes y profetas. En este estado de desenfreno, el pueblo se vuelve hostil entre sí, provocando violencia incluso en relaciones familiares. Por ello, Dios anuncia que no habrá clemencia para ellos, ya que reflejan en su comportamiento la ausencia de misericordia. La consecuencia será su completa destrucción, una sentencia que la narración contextualiza con el fracaso de su orgullo y la ausencia de arrepentimiento previo.
Nota de lectura
La metáfora del vino en vasos viejos enfatiza tanto la fragilidad como la inevitable ruptura bajo la carga del pecado. El juicio de Dios se presenta como justo y necesario frente a un pueblo que, lleno de orgullo y necedad, ha cerrado su corazón a la corrección y la humildad. El versículo ilustra no solo la amenaza específica del castigo, sino también el efecto corrosivo interno del pecado que lleva a la autodestrucción social y moral.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 13:12-21. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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