Ezequiel 16:9
Entonces te lavé con agua, limpié toda tu sangre y te ungí con aceite.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
6 Y cuando pasé junto a ti y te vi revolcada en tu propia sangre, te dije mientras estabas en tu sangre: «Vive». Sí, te dije mientras estabas en tu sangre: «Vive».
7 Te hice multiplicar como el brote del campo; creciste, te desarrollaste y llegaste a ser hermosa. Tus pechos se formaron y tu cabello creció, pero estabas desnuda y descubierta.
8 Pasé de nuevo junto a ti y te miré, y he aquí, tu tiempo era tiempo de amor. Extendí mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez; sí, te juré fidelidad y entré en pacto contigo —dice el Señor Dios— y fuiste mía.
9 Entonces te lavé con agua, limpié toda tu sangre y te ungí con aceite.
10 Te vestí con ropas bordadas, te calzé con piel de tejón, te ceñí con lino fino y te cubrí con seda.
11 También te adorné con joyas, puse brazaletes en tus manos y un collar en tu cuello.
12 Puse un pendiente en tu frente, aretes en tus orejas y una hermosa corona en tu cabeza.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Ezekiel 16:9, se describe un acto simbólico que representa la liberación y purificación del pueblo de Israel. Dios, al igual que en otras partes del texto, es presentado como quien rescata a un pueblo vulnerable y marcado por la opresión. El versículo ilustra cómo Dios lavó y ungió a Israel, eliminando toda impureza y señal de esclavitud, preparándolo para una nueva vida.
Contexto literario
Este versículo forma parte de un pasaje (Ezequiel 16:6-14) que relata las grandes acciones de Dios al formar y bendecir a Israel. Comienza con la descripción de Israel como un ser abandonado y en peligro, y continúa mostrando cómo Dios intervino progresivamente para salvarlo, protegerlo, multiplicarlo, hacer un pacto con él, y finalmente embellecerlo y prosperarlo como nación reconocida y hermosa entre las naciones.
Desarrollo del pasaje
El lavado con agua y la unción con aceite simbolizan la limpieza de las manchas de sangre y la esclavitud que Israel había sufrido en Egipto. Esta acción representa la transición de un estado de opresión y vergüenza a uno de pureza y dignidad. El acto es paralelo a la protección y el cuidado de Dios, quien toma a Israel como su pueblo y le otorga libertad y honor. La limpieza no sólo tiene un sentido físico, sino espiritual, pues implica la eliminación de toda reprochabilidad y la preparación para una relación renovada con Dios. Así, el versículo encapsula la experiencia histórica de la liberación y la gracia divina que transforma a un pueblo humilde en un pueblo bendecido y reconocido.
Nota de lectura
La metáfora del lavado y la unción refleja no sólo una acción histórica sino también el carácter de la gracia y el amor divino hacia un pueblo inicialmente indigno. Aunque Israel fue desechado y vulnerable, Dios lo eligió y lo embelleció, marcando el inicio de una nueva identidad y destino. El texto subraya que esta belleza y dignidad no proviene de Israel mismo, sino de la obra protectora y transformadora de Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 16:6-14. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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