Salmos 48:7
Tú quebraste las naves de Tarsis con viento del oriente.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
4 Porque, he aquí, los reyes se reunieron y avanzaron juntos.
5 La vieron, y así se asombraron; se turbaron y huyeron apresurados.
6 Allí los invadió el temor, y un dolor como el de una mujer en parto.
7 Tú quebraste las naves de Tarsis con viento del oriente.
8 Como lo oímos, así lo hemos visto en la ciudad del Señor de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios: Dios la afirmará para siempre. Selah.
9 Hemos meditado en tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo.
10 Como es tu nombre, oh Dios, así es tu alabanza hasta los confines de la tierra; tu diestra está llena de justicia.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El Salmo 48:7 describe cómo Dios protegió a Jerusalén al destruir las naves de Tarsis con un viento del oriente. Esta imagen ilustra la intervención divina para frustrar los planes de los enemigos que buscaban atacar la ciudad. El viento del oriente simboliza la fuerza inesperada y poderosa de Dios que rompe las estrategias terrenales, en este caso representadas por una flota marítima.
Contexto literario
El Salmo 48, especialmente los versículos 1 al 7, exalta la grandeza de Jerusalén, destacándola como la ciudad del gran Rey, Dios mismo. La ciudad es presentada como un lugar de conocimiento, santidad y especial protección divina. En medio de amenazas de naciones enemigas aliadas contra ella, Jerusalén se mantiene segura porque Dios es un refugio que asusta y hace retroceder a los agresores.
Desarrollo del pasaje
El salmista inicia mostrando a Jerusalén como la ciudad escogida por Dios, digna de alabanza y un símbolo de su presencia especial entre los pueblos. Frente a ataques militares coordinados por varios reyes, en apariencia irrefrenables, Dios interviene directamente. Estas fuerzas enemigas, aunque poderosas y numerosas, retroceden temerosas al contemplar la ciudad, conscientes de la protección divina. El versículo 7 utiliza la metáfora de un violento viento oriental que rompe las naves de Tarsis (un símbolo de poder marítimo) para describir cómo Dios deshace los planes de sus adversarios, demostrando que ninguna fuerza humana puede prevalecer contra su soberanía y poder.
Nota de lectura
La referencia a las naves de Tarsis sugiere la magnitud de la amenaza a Jerusalén, pues Tarsis era famosa por su potente flota. La mención del viento del este coincide con imágenes bíblicas recurrentes que asocian este viento con la ira o juicio divino, demostrando cómo Dios emplea fuerzas naturales para proteger a su pueblo y hacer fracasar a los enemigos. Esta defensa sobrenatural subraya la idea de que la seguridad de Jerusalén no depende de sus propios recursos, sino de la intervención de Dios, el verdadero Rey de la ciudad.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: psalms 48:1-7. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
Datos: OpenBible.info · Licencia CC BY · Las relaciones son sugerencias de estudio y no reemplazan la lectura en contexto.