Nehemías 13:20
Así, los comerciantes y vendedores de toda clase de mercancía pasaban la noche fuera de Jerusalén una y otra vez.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
17 Entonces reprendí a los nobles de Judá y les dije: «¿Qué mal hacen, profanando el día de reposo?»
18 ¿No hicieron así sus padres, y no permitió nuestro Dios que viniera sobre nosotros y sobre esta ciudad todo este mal? ¿Y ustedes aumentan la ira sobre Israel al profanar el sábado?
19 Sucede que, cuando las puertas de Jerusalén comenzaban a oscurecerse antes del sábado, ordené que se cerraran y mandé que no se abrieran hasta después del sábado; puse a algunos de mis siervos junto a las puertas para que no entrara ninguna carga en día de sábado.
20 Así, los comerciantes y vendedores de toda clase de mercancía pasaban la noche fuera de Jerusalén una y otra vez.
21 Entonces los amonesté y les dije: «¿Por qué pasan la noche junto al muro? Si vuelven a hacerlo, pondré mano sobre ustedes». Desde entonces no volvieron a venir en sábado.
22 Y ordené a los levitas que se purificaran y vinieran a guardar las puertas, para santificar el día de reposo. Acuérdate de mí también por esto, oh Dios mío, y ten compasión de mí conforme a la grandeza de tu misericordia.
23 En aquellos días también vi a judíos que se habían casado con mujeres de Asdod, de Amón y de Moab.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje de Nehemías 13:15-22 describe una importante reforma impulsada por Nehemías para restaurar la observancia correcta del sábado en Jerusalén. A pesar de la ley estricta que prohibía realizar trabajos y comercio en ese día, se había generalizado la profanación del sábado mediante actividades agrícolas, transporte de cargas y venta de mercancías. Nehemías no solo protestó contra esta práctica indebida, sino que también confrontó a los gobernantes y líderes que permitían o toleraban estas infracciones, advirtiéndoles sobre las consecuencias de seguir quebrantando esta ley divina.
Contexto literario
Después del regreso del exilio, el pueblo de Judá debía restablecer sus prácticas religiosas y obedecer la ley mosaica, incluyendo la santificación del sábado. Sin embargo, en Jerusalén se permitía que los campesinos trabajaran en sus campos, se transportaran cargas y mercaderes vendieran durante el sábado, denotando un deterioro espiritual y un desprecio por el mandato divino. Esta situación reflejaba una crisis de valores y respeto hacia Dios en una ciudad que había sido recientemente consagrada para Él.
Desarrollo del pasaje
Para corregir esta situación, Nehemías actuó con determinación. Ordenó cerrar las puertas de la ciudad desde la tarde anterior hasta la mañana siguiente al sábado, para impedir el ingreso de comerciantes y la entrada o salida de cargas el día santo. Los vendedores extranjeros debían pasar la noche fuera de Jerusalén, impidiendo así el comercio durante el sábado (versículo 20). Nehemías también estableció vigilancia con sus servidores y exigió a los levitas cuidar la santificación del sábado, asegurándose de que se cumpliera incluso en su ausencia. Por medio de su ejemplo y autoridad, confrontó a los líderes responsables, exhortándolos a respetar la ley para evitar juicios divinos mayores.
Nota de lectura
La medida de imponer la vigilancia y mantener a los comerciantes fuera de las murallas en sábado muestra la seriedad con que Nehemías defendía la santidad del día. Además, su acción evidencia que el respeto al sábado estaba ligado a la salud espiritual del pueblo. Se destaca la importancia de que los líderes den buen ejemplo y no toleren la profanación para conservar la vida religiosa y moral de la comunidad.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: nehemiah 13:15-22. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.