Lucas 1:40
y entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
37 Porque para Dios nada es imposible.»
38 Entonces María dijo: «He aquí la sierva del Señor; que se cumpla en mí lo que has dicho.» Y el ángel se retiró de su presencia.
39 En aquellos días, María se levantó y partió con prontitud hacia la región montañosa, a una ciudad de Judá,
40 y entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet.
41 Y sucedió que, cuando Elisabet oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo.
42 Y exclamó a gran voz: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
43 ¿Y de dónde me viene esto, que la madre de mi Señor venga a mí?
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Lucas 1:40 describe el momento en que María, tras la visita del ángel, se dirige con prontitud a la casa de su prima Elisabet para saludarla. Este encuentro está enmarcado en un contexto donde ambas mujeres están encinta de forma milagrosa: María del Mesías y Elisabet del precursor, Juan el Bautista. La visita no es casual ni social, sino motivada por la intención de compartir y confirmar la experiencia extraordinaria que ambas viven, reforzando su fe y alegría en un ambiente propicio para la reflexión y el apoyo mutuo.
Contexto literario
El versículo forma parte del relato que abarca Lucas 1:39-56, que narra la interacción entre María y Elisabet en sus respectivos estados de embarazo. Este pasaje ilustra el apoyo espiritual y emocional entre parientes, así como la importancia de la fe compartida. María viaja con diligencia a una localidad del territorio de Judá, probablemente Hebrón, lugar asociado con la familia sacerdotal de Zacarías y Elisabet, y con significativos antecedentes patriarcales y promesas divinas.
Desarrollo del pasaje
María, siendo más joven y con un embarazo más reciente, se apresura en visitar a Elisabet, quien ya lleva seis meses de gestación, símbolo de su confirmación y gozo en la promesa recibida. La visita se entiende como un acto deliberado para dialogar y celebrar juntas la obra de Dios en sus vidas, buscando comprensión y renovación de sus esperanzas. Al entrar en la casa de Zacarías y saludar a Elisabet, se desencadena un evento espiritual notable: el niño en el vientre de Elisabet da señales de alegría, y Elisabet, llena del Espíritu Santo, reconoce la gran dignidad de María como madre del Señor. Este momento fortalece mutuamente su fe y abre paso al cántico de alabanza de María, expresando una profunda respuesta espiritual a la obra de Dios en ellas.
Nota de lectura
Este pasaje pone de relieve cómo el contacto y la comunicación entre creyentes en situaciones similares pueden ser una fuente valiosa de fortaleza espiritual y confirmación de la fe. Además, muestra la humildad y diligencia de María al dejar sus ocupaciones para acudir a su prima, reflejando la importancia del acompañamiento comunitario en experiencias de revelación divina. La referencia a la casa de Zacarías y la probable ubicación en Hebrón aportan un contexto histórico que conecta las promesas patriarcales con la realización del Mesías.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: luke 1:39-56. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.