Estudio / Lucas 1 / Versículo 41

Lucas 1:41

Y sucedió que, cuando Elisabet oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

38 Entonces María dijo: «He aquí la sierva del Señor; que se cumpla en mí lo que has dicho.» Y el ángel se retiró de su presencia.

39 En aquellos días, María se levantó y partió con prontitud hacia la región montañosa, a una ciudad de Judá,

40 y entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet.

41 Y sucedió que, cuando Elisabet oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo.

42 Y exclamó a gran voz: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

43 ¿Y de dónde me viene esto, que la madre de mi Señor venga a mí?

44 Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre.»

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Lucas 1:41 describe un encuentro cargado de significado espiritual entre dos mujeres embarazadas, María y Elisabet. Al oír el saludo de María, el niño que llevaba Elisabet en su vientre saltó, señal de una reacción especial, y Elisabet quedó llena del Espíritu Santo. Este pasaje indica una confirmación divina y una unión espiritual entre ambas madres por medio del Espíritu, destacando la importancia del momento y la naturaleza especial de sus hijos.

Contexto literario

Este versículo se encuentra dentro del relato más amplio que abarca Lucas 1:39-56, narrando la visita de María a su prima Elisabet. María, después de haber recibido el anuncio angelical sobre su embarazo milagroso, viaja con prontitud hasta la ciudad de Hebrón en la región montañosa de Judá, donde vivía Elisabet, quien también esperaba un hijo a edad avanzada. En medio de esta visita, Elisabet reconoce a María como la madre del Mesías, y se llena del Espíritu Santo, lo que da inicio a una profecía y alegría compartida.

Desarrollo del pasaje

El movimiento del bebé en el vientre de Elisabet es más que una simple reacción física; es la manifestación de una conexión profética y espiritual. El niño, identificado posteriormente como Juan el Bautista, parece reconocer al Mesías que María portaba y expresa júbilo. Mediante esta experiencia extraordinaria, Elisabet recibe inspiración y confirmación divina, que fortalece la fe de ambas mujeres. La llenura del Espíritu Santo en Elisabet indica que esta reunión no es casual, sino guiada por Dios, resaltando la obra divina en la preparación del Ministerio de ambos hijos.

Nota de lectura

Este pasaje subraya la importancia del apoyo mutuo y el compartir experiencias espirituales entre personas que atraviesan procesos de fe significativos. Además, muestra que la presencia del Espíritu Santo se puede experimentar de formas muy concretas y emocionantes que tienen repercusiones en la fe y vida personal. En la narración, la alegría y el reconocimiento de la misión divina de María y Elisabet resaltan el plan de Dios en acción en vidas humanas ordinarias, provistas de un llamado extraordinario.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: luke 1:39-56. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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Referencias cruzadas

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