Levítico 19:31
No recurran a los que invocan espíritus ni busquen a los adivinos, para no contaminarse con ellos. Yo soy el Señor su Dios.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
28 No se hagan cortes en el cuerpo por los muertos, ni se hagan tatuajes. Yo soy el Señor.
29 No prostituyas a tu hija, para que no se degrade la tierra y se llene de maldad.
30 Guarden mis días de reposo y honren mi santuario. Yo soy el Señor.
31 No recurran a los que invocan espíritus ni busquen a los adivinos, para no contaminarse con ellos. Yo soy el Señor su Dios.
32 Levántate ante las canas, honra el rostro del anciano y teme a tu Dios. Yo soy el Señor.
33 Si un extranjero reside contigo en su tierra, no lo oprimas.
34 Al extranjero que habita entre ustedes lo tratarán como a uno nacido entre ustedes, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fueron ustedes en la tierra de Egipto. Yo soy el Señor su Dios.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Lévitico 19:31 prohíbe buscar a quienes invocan espíritus o consultan a adivinos, enfatizando que esta práctica genera contaminación espiritual. Esta advertencia se inserta en un mandato más amplio que regula la conducta del pueblo, preservando la pureza y el honor en la relación con Dios.
Contexto literario
Dentro del capítulo 19 de Lévitico, se establecen diversas leyes encaminadas a proteger el tiempo y lugar dedicados al servicio divino, promoviendo la observancia religiosa rigurosa y evitando la inmoralidad y superstición. Entre las disposiciones, se señala la necesidad de respetar el día de reposo, mostrar respeto a los mayores, ser justos en el trato con extraños y mantener la integridad en las mediciones comerciales. En este marco, se advierte contra la asociación con prácticas paganas como la brujería y la consulta a espíritus.
Desarrollo del pasaje
El mandamiento contra recurrir a quienes invocan espíritus ni a los adivinos busca evitar que el pueblo se contamine con supersticiones y prácticas idolátricas propias de los pueblos vecinos. La advertencia contempla que el contacto con tales prácticas no solo implica un pecado social sino una abominación ante Dios y una mancha para la conciencia propia. Históricamente, estas prácticas eran condenadas porque desviaban la fidelidad exclusiva a Dios y podían traer consecuencias negativas al pueblo, tal como se evidenció en la historia de personajes como Saúl, cuyo fracaso se vinculó al contacto con estas prácticas ocultas.
Nota de lectura
Aunque las formas específicas de adoración y lugares santos han cambiado, la enseñanza subyacente sigue vigente: mantener respeto y reverencia en la adoración, evitando cualquier práctica que pueda contaminar la pureza espiritual. Además, esta ley refleja un principio ético que se extiende a la vida cristiana contemporánea: no buscar soluciones o consejos en fuentes contrarias a Dios para preservar la integridad de la fe y la conciencia. El versículo concluye reafirmando la soberanía del Señor como base de la prohibición.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: leviticus 19:30-37. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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