Jueces 3:25
Y esperaron hasta sentirse avergonzados; pero como él no abría las puertas de la sala, tomaron la llave y las abrieron. Y he aquí, su señor yacía muerto en el suelo.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
22 Y hasta el puño entró tras la hoja, y la grasa cubrió la hoja, pues no sacó la daga de su vientre; y salió el excremento.
23 Aod salió al corredor, cerró las puertas de la sala tras de sí y las atrancó.
24 Cuando él hubo salido, vinieron los siervos, y al ver que las puertas de la sala estaban cerradas, dijeron: «Sin duda está cubriéndose los pies en la sala fresca».
25 Y esperaron hasta sentirse avergonzados; pero como él no abría las puertas de la sala, tomaron la llave y las abrieron. Y he aquí, su señor yacía muerto en el suelo.
26 Mientras ellos se demoraban, Aod escapó, pasó junto a los ídolos de piedra y huyó a Seirat.
27 Cuando llegó, tocó la trompeta en el monte de Efraín, y los hijos de Israel descendieron con él del monte, y él iba delante de ellos.
28 Les dijo: «Síganme, porque el Señor ha entregado a sus enemigos, los moabitas, en sus manos». Descendieron tras él, tomaron los vados del Jordán frente a Moab y no dejaron pasar a nadie.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo revela el desenlace dramático tras el asesinato de Eglon, rey de Moab, por Ehud. Los sirvientes de Eglon esperaron pacientemente ante la puerta cerrada, creyendo que su señor descansaba después de recibir un mensaje importante. Al no abrirse la puerta y tras cierto tiempo, tomaron la llave y al abrir hallaron a Eglon muerto en el suelo. Este hecho muestra la astucia con la que Ehud logró entrar y escapar desapercibido, y cómo la seguridad y la confianza excesiva de Eglon en su poder y retaguardia lo condujeron a su caída inesperada.
Contexto literario
En el contexto general de Jueces 3:12-30, Israel había vuelto a pecar, por lo que Dios permitió que Eglon, rey de Moab, oprimiera al pueblo durante 18 años. A causa de esta opresión, Israel clamó a Dios y Él levantó a Ehud, un juez de la tribu de Benjamín, para liberar a los israelitas. Ehud, un hombre zurdo, fue enviado con un tributo al rey Eglon, pero con la intención divina de asesinarlo y liberar a Israel del dominio moabita.
Desarrollo del pasaje
La narrativa del pasaje muestra que Ehud, tras entregar un presente a Eglon, pidió una audiencia privada para comunicarle un 'mensaje de Dios'. Al quedarse solos en la sala de verano, Ehud sacó un arma oculta y apuñaló al rey, que era un hombre obeso y que no pudo defenderse ni levantarse. La violencia fue silenciosa, y Ehud mantuvo la puerta cerrada tras la emboscada, tomando la llave para evitar que el personal entrara rápidamente. Los sirvientes, no percibiendo peligro, pensaron que su señor simplemente estaba descansando o meditando, hasta que finalmente abren la puerta y descubren la muerte. Este detalle ilustra la confianza ingenua y la vulnerabilidad del rey ante la astucia y valentía de Ehud.
Nota de lectura
Este evento refleja cómo la justicia divina se ejecutó a través de un instrumento inesperado, Ehud, y cómo la complacencia y el exceso de seguridad pueden dejar a los poderosos desprotegidos frente al castigo divino. Aunque el relato muestra un acto violento, la acción se interpreta dentro de un contexto de liberación y justicia para Israel bajo la soberanía de Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: judges 3:12-30. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.