Ezequiel 16:39
También te entregaré en sus manos, y derribarán tu lugar elevado y destruirán tus altares; te despojarán de tus ropas, tomarán tus hermosas joyas y te dejarán desnuda y descubierta.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
36 Así dice el Señor Dios: Por cuanto se ha derramado tu inmundicia y tu desnudez ha quedado descubierta a causa de tus prostituciones con tus amantes, y con todos los ídolos de tus abominaciones, y por la sangre de tus hijos que les diste,
37 por eso, yo reuniré a todos tus amantes con los que te deleitaste, a todos los que amaste y a todos los que odiaste; los reuniré contra ti de todas partes y descubriré tu desnudez ante ellos, y verán toda tu desnudez.
38 Te juzgaré como se juzga a las adúlteras y a las que derraman sangre, y te entregaré a la sangre en furor y celo.
39 También te entregaré en sus manos, y derribarán tu lugar elevado y destruirán tus altares; te despojarán de tus ropas, tomarán tus hermosas joyas y te dejarán desnuda y descubierta.
40 Harán venir contra ti una multitud, te apedrearán y te atravesarán con sus espadas.
41 Quemarán tus casas con fuego y harán justicia contra ti a la vista de muchas mujeres; así te haré cesar en tu prostitución y no volverás a recibir paga.
42 Así apaciguaré mi furor contra ti, apartaré mi celo de ti; me calmaré y no me enojaré más.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Ezequiel 16:39 describe el castigo severo que recibirá Jerusalén por su idolatría y traición hacia Dios. Se la compara con una mujer adúltera que, tras ser hallada culpable, será entregada a sus enemigos, quienes destruirán sus lugares de culto, le quitarán sus adornos y la dejarán en total humillación y abandono.
Contexto literario
El pasaje se encuentra dentro de Ezequiel 16:35-43, donde Dios, a través del profeta Ezequiel, acusa a Jerusalén de infidelidades espirituales, equiparándola con una mujer que ha cometido adulterio y ha matado a sus propios hijos (en referencia a sus actos de idolatría y sacrificios). Es un juicio divino serio que responde a la ruptura de los primeros mandamientos, tanto los de adoración a Dios como los de respeto a la vida.
Desarrollo del pasaje
El texto presenta la condena como una sentencia justa y solemne, enfatizando que la culpa de Jerusalén es doble: por adorar a otros dioses y por cometer actos atroces como el sacrificio de sus hijos. Esta condena implica la destrucción de sus monumentos y altares falsos, la pérdida de su dignidad y la expiación pública de sus pecados. Además, las personas con quienes compartió sus pecados serán testigos de su caída, amplificando la vergüenza y la justicia del castigo. La desnudez simboliza la completa exposición de su vergüenza y la pérdida total de su poder y honor.
Nota de lectura
Este pasaje no solo acusa a Jerusalén, sino que utiliza la imagen de la mujer adúltera para ilustrar con fuerza la gravedad del alejamiento de Dios y la idolatría. El castigo descrito no se limita a una mera reprimenda, sino que es un juicio total que elimina tanto el pecado como al pecador, evidenciando la seriedad con que Dios juzga la infidelidad espiritual y ética de su pueblo.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 16:35-43. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
Datos: OpenBible.info · Licencia CC BY · Las relaciones son sugerencias de estudio y no reemplazan la lectura en contexto.