Ezequiel 16:35
Por tanto, prostituta, escucha la palabra del Señor:
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
32 ¡Eras como una esposa adúltera que recibe extraños en lugar de su marido!
33 A todas las rameras se les da un regalo, pero tú dabas tus regalos a todos tus amantes y los sobornabas para que vinieran a ti de todas partes por tus prostituciones.
34 Y en ti hay lo contrario de otras mujeres en tus prostituciones: nadie te sigue para prostituirse; y tú das la paga, y no se te da paga; por eso eres diferente.
35 Por tanto, prostituta, escucha la palabra del Señor:
36 Así dice el Señor Dios: Por cuanto se ha derramado tu inmundicia y tu desnudez ha quedado descubierta a causa de tus prostituciones con tus amantes, y con todos los ídolos de tus abominaciones, y por la sangre de tus hijos que les diste,
37 por eso, yo reuniré a todos tus amantes con los que te deleitaste, a todos los que amaste y a todos los que odiaste; los reuniré contra ti de todas partes y descubriré tu desnudez ante ellos, y verán toda tu desnudez.
38 Te juzgaré como se juzga a las adúlteras y a las que derraman sangre, y te entregaré a la sangre en furor y celo.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo 16:35 de Ezequiel inicia un juicio severo contra Jerusalén, simbolizada como una prostituta culpable de idolatría y violaciones graves de la ley de Dios. La palabra dirigida a la ciudad se presenta con solemnidad para anunciar la sentencia divina que será impuesta debido a su desprecio y rebelión.
Contexto literario
En el tramo de Ezequiel 16:35-43, el profeta denuncia la idolatría y otros pecados de Jerusalén, comparándola con una mujer adúltera que ha roto su compromiso sagrado con Dios. Esta metáfora resalta la gravedad de la apostasía, presentada como una traición al pacto divino, y anticipa la consecuencia de muerte y destrucción como castigo justo y necesario.
Desarrollo del pasaje
El texto expone que, bajo la ley mosaica, el adulterio era un crimen capital y Jerusalén, al volverse idólatra y cometer actos abominables como el sacrificio de sus propios hijos, es sentenciada de manera semejante. Los pecados de la ciudad son detallados y agravados por su ingratitud y vilificación de la misericordia divina, produciendo en Dios no solo ira, sino profundo dolor. La sentencia incluye la exposición pública de su castigo como ejemplo para otros, la destrucción de sus altares, la confiscación de sus bienes y la aniquilación completa de su pecado y pecadores, logrando así que Jerusalem deje de prostituirse espiritualmente.
Nota de lectura
El lenguaje y la imagen del adulterio sirven para ilustrar la relación rota entre Dios y su pueblo debido a la idolatría. Aunque el castigo es severo, tiene como finalidad final corregir y purificar, evidenciando que cuando los efectos del pecado son eliminados, cesa la ira divina. La comparación con otras ciudades apostatas y la implicación de que aquellos que rechazan a Dios enfrentan juicios seguros subrayan la justicia y la santidad de Dios en su gobierno sobre el pueblo elegido.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 16:35-43. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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