Deuteronomio 20:19
Cuando sities una ciudad por mucho tiempo, peleando contra ella para tomarla, no destruyas sus árboles con el hacha; puedes comer de ellos, pero no los cortes, porque el árbol del campo no es hombre para que lo asedien.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
16 Pero de las ciudades de estos pueblos que el Señor tu Dios te da por heredad, no dejarás con vida nada que respire;
17 sino que los destruirás por completo: a los hititas, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, tal como el Señor tu Dios te ha ordenado;
18 para que no les enseñen a hacer conforme a todas sus abominaciones, que han cometido para sus dioses, y así pequen contra el Señor su Dios.
19 Cuando sities una ciudad por mucho tiempo, peleando contra ella para tomarla, no destruyas sus árboles con el hacha; puedes comer de ellos, pero no los cortes, porque el árbol del campo no es hombre para que lo asedien.
20 Sólo los árboles que sepas que no son para alimento podrás destruir y cortar, y con ellos construirás baluartes contra la ciudad que te hace la guerra, hasta someterla.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje de Deuteronomio 20:19 forma parte de unas instrucciones específicas sobre cómo proceder en la guerra contra ciudades enemigas. Se establece que durante el asedio de una ciudad no debe destruirse los árboles frutales, pues aunque se puede comer de ellos, no deben ser cortados. Esta ley refleja una preocupación por preservar los recursos que proveen sustento, aun en tiempos de conflicto bélico.
Contexto literario
En el capítulo 20 de Deuteronomio, Dios ordena a Israel un código de conducta para la guerra. Antes de atacar, debía ofrecerse la paz al enemigo y, si esta se rechazaba, se procedía al combate con ciertas limitaciones. Para las ciudades a conquistar, se prohibía la destrucción indiscriminada, especialmente de árboles frutales, preservando así lo que genera vida y alimento para el futuro, aun durante un asedio prolongado.
Desarrollo del pasaje
El mandato de no cortar árboles frutales durante el asedio advierte contra la brutalidad y el desperdicio en la guerra. No solo se trata de una estrategia para conservar recursos valiosos, sino también de un principio moral de moderación y respeto hacia la creación de Dios. Los árboles no pueden ser tratados como simples obstáculos o como daños colaterales justificables en la guerra, pues proporcionan alimento y sostén a la comunidad. De esta manera, la ley limita la devastación ambiental y la impunidad propia de los conflictos armados, haciendo eco de la idea de que la guerra debe ser regida por la justicia y no por la venganza o la destrucción sin sentido.
Nota de lectura
Este precepto evidencia una sensibilidad inusual para la época respecto al ambiente y la supervivencia comunitaria. Resalta que, aunque se permita la guerra, ésta debe estar regulada para evitar la destrucción excesiva y proteger los medios de vida futuros. Además, puede interpretarse como una enseñanza ética sobre el cuidado de la creación y el manejo responsable de los recursos, valores que trascienden el contexto militar y aportan una reflexión válida en cualquier tiempo.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 20:10-20. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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