Daniel 6:7
Todos los altos funcionarios del reino, los prefectos, sátrapas, consejeros y gobernadores han acordado establecer un estatuto real y promulgar un decreto firme: que cualquiera que, en el plazo de treinta días, haga petición a cualquier dios u hombre, excepto a ti, oh rey, será echado en el foso de los leones.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
4 Entonces los altos funcionarios y sátrapas buscaron ocasión contra Daniel en lo relacionado con el gobierno, pero no pudieron hallar motivo ni falta alguna, porque él era fiel, y no se encontró en él error ni culpa.
5 Entonces estos hombres dijeron: «No encontraremos ocasión alguna contra este Daniel, a menos que la hallemos en lo relacionado con la ley de su Dios».
6 Entonces estos altos funcionarios y sátrapas se presentaron ante el rey y le dijeron: «Rey Darío, vive para siempre.
7 Todos los altos funcionarios del reino, los prefectos, sátrapas, consejeros y gobernadores han acordado establecer un estatuto real y promulgar un decreto firme: que cualquiera que, en el plazo de treinta días, haga petición a cualquier dios u hombre, excepto a ti, oh rey, será echado en el foso de los leones.
8 Ahora, oh rey, establece el decreto y firma la orden, para que no sea cambiada, conforme a la ley de los medos y persas, que no puede ser revocada».
9 Por eso el rey Darío firmó la orden y el decreto.
10 Cuando Daniel supo que el decreto había sido firmado, entró en su casa; y, abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, oraba y daba gracias delante de su Dios, como solía hacerlo antes.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo describe cómo los altos funcionarios del reino, sin consultar a Daniel a pesar de su liderazgo, diseñaron y persuadieron al rey Darío para que promulgara un decreto que prohibía orar a cualquier dios o persona que no fuera el propio rey, castigando con la muerte en el foso de los leones a quien infringiera esta ley. Este decreto se presentó como un acto de honor hacia el rey, pero en realidad fue una trampa para atacar la fe y práctica religiosa de Daniel. La ley, aunque firmada por el rey, no era en realidad de su iniciativa sino resultado de la maniobra de los gobernantes buscadores de su caída. Se muestra la tiranía de una ley que impide la oración y la comunión con Dios, una práctica vital y natural para la vida espiritual y emocional humana, y cómo estas figuras intentaron imponer la exclusividad de autoridad en el rey, asumiendo un lugar que sólo Dios debe tener.
Contexto literario
Este versículo es parte de un tramo que cubre Daniel 6:6-10, donde se relata la conspiración contra Daniel por parte de los altos funcionarios del reino que, sin aprobar ni consultar a Daniel, tramaron este decreto para prohibir la oración a cualquier ser excepto al rey. La intención era asegurar una base legal para acusar a Daniel por su devoción y compromiso con la oración a Dios. Este contexto enfatiza la injusticia y la manipulación que enfrentó Daniel y su fidelidad inquebrantable.
Desarrollo del pasaje
Los funcionarios del reino convinieron en que se estableciera un decreto real para consolidar su poder y eliminar la influencia religiosa de Daniel, presentando la ley como un honor al rey que atendería todos los ruegos durante treinta días. Sin embargo, la ley contradecía la naturaleza humana y espiritual, prohibiendo la oración y solicitud de ayuda a Dios o al prójimo y transformando esta práctica en un delito capital. La propuesta fue aprobada aparentemente de modo unánime, aunque se sabe que Daniel y posiblemente otros altos miembros del reino no la apoyaron. La aprobación ocasionó un conflicto inevitable, pues Daniel decidió continuar con su práctica de orar a Dios, mostrando su firmeza y compromiso ético y religioso ante una imposición injusta y opresora.
Nota de lectura
Este pasaje muestra la tensión entre obedecer órdenes humanas y la lealtad al deber espiritual y moral. La ley, además de ser injusta, representa un intento de usurpar el lugar de Dios por parte de un gobernante humano, algo que la narrativa rechaza como absurdo y condenado. Por otro lado, resalta la importancia de una práctica constante y pública de la fe, aún bajo amenaza, como un testimonio valiente y ejemplar. El episodio invita a reflexionar sobre la fidelidad a los propios principios aun frente a adversidades legales y sociales.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: daniel 6:6-10. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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