Daniel 3:27
Los príncipes, gobernadores, capitanes y consejeros del rey, reunidos, vieron que el fuego no había tenido poder alguno sobre los cuerpos de estos hombres; ni un solo cabello de sus cabezas se había quemado, ni sus mantos estaban alterados, ni olor de fuego había pasado sobre ellos.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
24 Entonces Nabucodonosor, el rey, se asombró, se levantó apresuradamente, habló y dijo a sus consejeros: «¿No arrojamos a tres hombres atados dentro del fuego?» Ellos respondieron y dijeron al rey: «Ciertamente, oh rey».
25 Él respondió y dijo: «He aquí, veo a cuatro hombres libres, que caminan en medio del fuego sin sufrir daño; y la apariencia del cuarto es semejante a un hijo de los dioses».
26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiente, habló y dijo: «Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salgan y vengan acá». Así, Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron del fuego.
27 Los príncipes, gobernadores, capitanes y consejeros del rey, reunidos, vieron que el fuego no había tenido poder alguno sobre los cuerpos de estos hombres; ni un solo cabello de sus cabezas se había quemado, ni sus mantos estaban alterados, ni olor de fuego había pasado sobre ellos.
28 Entonces Nabucodonosor habló y dijo: «Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió a su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y cambiaron la palabra del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir o adorar a otro dios, excepto a su propio Dios.
29 Por tanto, decreto que todo pueblo, nación y lengua que blasfeme contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego sea descuartizado, y su casa convertida en un montón de ruinas; porque no hay otro dios que pueda librar así».
30 Entonces el rey promovió a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Daniel 3:27 describe el momento en que los líderes del reino se reúnen para comprobar el estado de Sadrac, Mesac y Abed-nego tras su milagrosa supervivencia al horno ardiente. A pesar de haber sido lanzados encadenados a un fuego intensamente calentado, ninguno de ellos sufrió daño alguno: ni un solo cabello quemado, ni sus vestimentas alteradas, ni olor a quemado. Este resultado impacta profundamente a todos los presentes, reafirmando la protección divina hacia estos fieles servidores.
Contexto literario
Este versículo forma parte del relato que abarca Daniel 3:19-27, donde Nabucodonosor ordena lanzar al horno ardiente a tres jóvenes hebreos por negarse a adorar su imagen de oro. Desairando la súplica de clemencia, el rey hace que el horno sea siete veces más caliente de lo habitual y que los hombres sean atados antes de ser arrojados. Sin embargo, la protección divina se manifiesta al impedir que la llama les cause daño y, de hecho, consume a aquellos que los lanzaron al horno.
Desarrollo del pasaje
Los príncipes, gobernadores, capitanes y consejeros, quienes habían ordenado la ejecución, fueron convocados para examinar el milagro. Todos constataron que el fuego no tuvo ninguna influencia negativa sobre el cuerpo de los tres hombres; ni un solo cabello fue tocado por el fuego, sus ropas permanecieron intactas y sin siquiera olor a quemado. Esto evidencia que la protección fue total y visible para los testigos, fortaleciendo la autoridad del Dios de Israel sobre las fuerzas naturales y las potestades humanas. El relato busca mostrar el poder supremo de Dios para preservar y salvar a sus seguidores en medio de las pruebas más extremas, y así confundir y humillar a los persecutores.
Nota de lectura
La referencia a que los ropajes no se alteraron, ni el olor a fuego estaba presente, apunta a una intervención sobrenatural que desafía las leyes naturales. Este detalle remarca la gloria de Dios y su soberanía, al poner en evidencia que ni siquiera el elemento que adoraban los caldeos —el fuego— tuvo poder sobre sus siervos. Además, esta escena prefigura la protección divina que reciben quienes enfrentan persecuciones por su fe, y muestra la justicia que Dios ejerce sobre los opresores y la vindicación de los justos.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: daniel 3:19-27. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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