Números 15:37
Y el Señor habló a Moisés, diciendo:
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
34 Lo pusieron bajo custodia, pues no se había determinado qué hacer con él.
35 Entonces el Señor dijo a Moisés: «Ese hombre debe morir; toda la congregación lo apedreará fuera del campamento».
36 Así que toda la congregación lo sacó fuera del campamento, lo apedrearon y murió, tal como el Señor había ordenado a Moisés.
37 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:
38 «Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos en los bordes de sus vestidos por sus generaciones, y que pongan en cada fleco un cordón azul.
39 Este fleco les servirá para que, al verlo, recuerden todos los mandamientos del Señor y los cumplan, y no sigan tras su propio corazón ni tras sus propios ojos, por los cuales se han prostituido.
40 Así recordarán y cumplirán todos mis mandamientos, y serán santos para su Dios.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje comienza con un mandato divino a Moisés que ordena a los israelitas hacer flecos en los bordes de sus vestiduras, con un hilo azul, como un recordatorio visual constante para no olvidar los mandamientos de Dios. Este precepto surge luego de que se establecieran leyes para perdonar pecados por ignorancia, introduciendo ahora un medio para prevenir esos pecados mediante la memoria y la conciencia de la ley.
Contexto literario
La instrucción se enmarca en una serie de leyes dadas a los israelitas durante su peregrinaje en el desierto, que incluyen normativas sobre sacrificios, ofrendas y observancias. El mandato de los flecos en los bordes de la ropa forma parte de una serie de disposiciones para mantener al pueblo en constante recuerdo de sus deberes hacia Dios y evitar la assimilación a prácticas paganas.
Desarrollo del pasaje
El fleco, al que se le añade un hilo azul para sujetarse, no se ordena con fines decorativos, sino como un signo visible y distintivo que señala a Israel como pueblo escogido, separado de las naciones vecinas. Más que un ornamento, debe avivar la conciencia y la memoria espiritual para evitar pecados por descuido o tentación. En consecuencia, estos flecos servían para recordar continuamente la ley de Dios, especialmente la prohibición de buscar en la adoración sus propios deseos o tendencias egoístas, preservando la santidad y la fidelidad. Esta práctica subraya la llamada a una vida santa y dedicada al servicio divino, fundamentada en el conocimiento y la reverencia hacia el Señor, que es el fundamento último de las obligaciones religiosas del pueblo.
Nota de lectura
Aunque la institución de los flecos es específica para el pueblo israelita bajo la ley mosaica, la enseñanza que transmite es universal: la necesidad de mantener siempre presente el compromiso con Dios y sus mandamientos para evitar desviaciones. Además, la historia posterior muestra que Jesús mismo, al vivir bajo la ley, llevaba esos flecos, y que más adelante algunas prácticas relacionadas fueron malinterpretadas, como la exageración en el tamaño de los flecos por los fariseos, contrastando con su intención originaria de sencillez y recuerdo sincero.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: numbers 15:37-41. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.