Mateo 8:32
Él les dijo: «Vayan». Y ellos salieron y entraron en los cerdos; de pronto, toda la piara se precipitó con ímpetu por el despeñadero al mar y perecieron en las aguas.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
29 Y, he aquí, clamaron diciendo: «¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?»
30 A cierta distancia de ellos había una gran piara de cerdos paciendo.
31 Los demonios le rogaron: «Si nos echas fuera, permítenos ir a la piara de cerdos».
32 Él les dijo: «Vayan». Y ellos salieron y entraron en los cerdos; de pronto, toda la piara se precipitó con ímpetu por el despeñadero al mar y perecieron en las aguas.
33 Los que cuidaban la piara huyeron y, al llegar a la ciudad, contaron todo lo ocurrido, incluso lo que había pasado con los endemoniados.
34 Entonces, toda la ciudad salió a su encuentro; y al verlo, le suplicaron que se marchara de su territorio.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Este versículo muestra un momento clave en el relato del Evangelio donde Jesús expulsa demonios de dos hombres poseídos. Después de que Jesús ordena a los espíritus malignos salir de los hombres, estos entran en una piara de cerdos. De inmediato, la piara se precipita violentamente por un despeñadero hacia el mar y muere ahogada. Este acto no solo ilustra el poder absoluto de Jesús sobre fuerzas invisibles y malignas, sino también la naturaleza destructiva del mal al ser liberado. La historia enfatiza la autoridad divina que Jesús posee incluso sobre los territorios espirituales oscuros y sobre los demonios mismos, lo que anticipa su triunfo final sobre el mal.
Contexto literario
El contexto histórico del pasaje corresponde al capítulo 8 de Mateo, versículos 28 a 34, donde se presenta una serie de milagros que muestran el poder de Jesús sobre enfermedades, la naturaleza y los demonios. El relato ocurre en la región de los Gergesenes, al otro lado del Jordán, en una zona quizás fronteriza donde se mezclan influencias culturales y religiosas. Aunque Jesús fue enviado principalmente a Israel, aquí se muestra su autoridad también sobre territorios y personas que podrían estar fuera de esa esfera. En este escenario, la expulsión de demonios y la transferencia de estos a los cerdos tienen un significado profundo que refleja tanto la manifestación del poder de Cristo como el daño que el mal causa cuando actúa libremente.
Desarrollo del pasaje
El versículo 32 detalla cómo Jesús ordena a los demonios salir y les permite entrar en los cerdos, a los que luego conducen a su destrucción en el mar. La acción de los demonios al traspasar a los animales y provocar este desastre es una demostración de su naturaleza maliciosa y destructiva. Además, refleja cómo el poder de Jesús limita la acción del mal, pues él permite esta entrada no para salvar a los cerdos, sino como parte de un propósito mayor: confirmar la realidad y malevolencia de los espíritus malignos y manifestar que todo está bajo su soberanía. Esto también sirve para confrontar creencias de la época que negaban la existencia o influencia de estos espíritus. Finalmente, el hecho de que los demonios pidan ser enviados a la piara y que Jesús acceda resalta que su autoridad se extiende incluso sobre estas fuerzas malignas, demostrando que su dominio no conoce límites terreno o espiritual.
Nota de lectura
Se observa en esta narrativa cómo el poder y autoridad de Jesús comprenden no solo el reino físico sino también el espiritual, incluyendo la potestad sobre el demonio y sus legiones. El episodio ilustra que los demonios reconocen a Jesús como el Hijo de Dios, aunque su conocimiento no los convierte en seguidores, sino en enemigos que serán vencidos definitivamente. La transferencia de los demonios a los cerdos y la inmediata destrucción de estos simbolizan la naturaleza destructiva del mal y sugieren, además, una advertencia sobre las consecuencias de mantener prácticas contrarias a la ley y la pureza, como la existencia de swineherds en una región judía. Finalmente, la historia ejemplifica cómo, a pesar de la permisividad divina para que el mal actúe, este está siempre bajo el control soberano de Cristo.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: matthew 8:28-34. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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