Levítico 20:9
Porque todo aquel que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente morirá; ha maldecido a su padre o a su madre, y su sangre será sobre él.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
6 Y la persona que se vuelva tras los que tienen espíritus familiares y tras los adivinos, prostituyéndose tras ellos, pondré mi rostro contra esa persona y la eliminaré de entre su pueblo.
7 Santifíquense, pues, y sean santos, porque yo soy el Señor su Dios.
8 Guarden mis estatutos y pónganlos en práctica; yo soy el Señor que los santifico.
9 Porque todo aquel que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente morirá; ha maldecido a su padre o a su madre, y su sangre será sobre él.
10 El hombre que cometa adulterio con la esposa de otro, el que se acueste con la esposa de su prójimo, el adúltero y la adúltera ciertamente morirán.
11 El hombre que se acueste con la esposa de su padre ha descubierto la desnudez de su padre; ambos ciertamente morirán, y su sangre será sobre ellos.
12 Si un hombre se acuesta con su nuera, ambos ciertamente morirán; han cometido confusión, y su sangre será sobre ellos.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Levítico 20:9 destaca la severidad de la ley divina respecto al respeto hacia los padres. Se estipula que cualquiera que maldiga a su padre o madre debe ser castigado con la muerte, enfatizando que este acto es una grave transgresión cuya responsabilidad recae completamente sobre el culpable. Esta norma refleja la importancia que tiene para la comunidad israelita el honor y la obediencia filial como fundamentos para la estabilidad social y espiritual.
Contexto literario
Dentro del rango de Levítico 20:1-9, se presentan varias leyes severas destinadas a proteger la santidad y el orden del pueblo de Israel. Entre estas se incluye la prohibición de prácticas idolátricas horrendas como el sacrificio de hijos a Moloch, la consulta a espíritus familiares, y el ataque al respeto familiar mediante maldiciones a los padres. Estas regulaciones buscan preservar el pacto con Dios, manteniendo la pureza moral y religiosa del pueblo, quienes han sido santificados y llamados a ser un pueblo santo.
Desarrollo del pasaje
En el análisis histórico de estos versículos, se observa que la reiteración de estas leyes no es redundante, sino necesaria para subrayar su importancia y fomentar su cumplimiento riguroso. La maldición hacia los padres no solo es una falta de respeto a la autoridad familiar, sino una transgresión contra Dios mismo, quien es el origen de la vida y la familia. La ley se presenta con un castigo máximo para manifestar la gravedad del daño social y espiritual que causa este acto. Así, la justicia divina protege la estructura familiar, indispensable para el bienestar comunitario y la santidad del pueblo. Este mandato correlaciona con otros principios bíblicos donde se establece la reciprocidad entre la dignidad de los padres y el respeto de los hijos.
Nota de lectura
Es significativo cómo estas leyes reflejan valores fundamentales que mantienen la cohesión social y espiritual del pueblo de Israel, y cómo se destaca la relación directa entre la santidad personal, la obediencia a las leyes divinas y el respeto familiar. La severidad de la pena se entiende dentro del contexto de preservar el pacto sagrado y proteger a la familia, núcleo esencial de la sociedad.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: leviticus 20:1-9. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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