Levítico 15:26
Toda cama sobre la que se acueste durante esos días de flujo será para ella como la cama de su separación; y todo aquello sobre lo que se siente será impuro, como la impureza de su separación.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
23 Y si toca la cama o cualquier cosa sobre la que ella se haya sentado, quedará impuro hasta el atardecer.
24 Y si un hombre se acuesta con ella y su menstruación lo alcanza, quedará impuro siete días, y toda cama sobre la que se acueste será impura.
25 Cuando una mujer tenga flujo de sangre por muchos días fuera del tiempo de su separación, o cuando su flujo se prolongue más allá del tiempo de su separación, todos los días de ese flujo serán para ella como los días de su separación: será impura.
26 Toda cama sobre la que se acueste durante esos días de flujo será para ella como la cama de su separación; y todo aquello sobre lo que se siente será impuro, como la impureza de su separación.
27 Y cualquiera que toque esas cosas quedará impuro; deberá lavar sus ropas, bañarse en agua y quedará impuro hasta el atardecer.
28 Pero cuando ella se purifique de su flujo, contará para sí siete días, y después quedará limpia.
29 Al octavo día tomará para sí dos tórtolas o dos pichones, y los llevará al sacerdote, a la entrada del tabernáculo de reunión.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Leviticus 15:26 se inscribe en un conjunto de leyes dedicadas a la impureza ceremonial relacionada con las mujeres y sus flujos naturales o patológicos. Aquí se establece que cualquier cama o superficie que una mujer tocase o sobre la que se sentara durante sus días de flujo será considerada tan impura como la mujer misma en su estado de separación. Esto refleja la idea de que la impureza femenina se contagia a objetos cercanos, afectando la pureza ritual necesaria para la comunión con Dios y la comunidad.
Contexto literario
El versículo forma parte del capítulo 15 de Levítico, en el pasaje que abarca desde el versículo 19 hasta el 33, donde se detallan las condiciones de impureza causadas por diversos flujos corporales en mujeres. Estas leyes ceremoniales se aplicaban exclusivamente al pueblo de Israel, quienes debían mantener su pureza para manifestar su carácter de pueblo escogido, separado para Dios y destinado a ser una nación santa y un reino de sacerdotes.
Desarrollo del pasaje
El texto expresa que durante el periodo de flujo, todo contacto de la mujer con camas y asientos implicaba contaminación ceremonial para esos objetos, considerándolos inseparables de la impureza de la mujer. Este sistema de separación mostraba la importancia que tenía para Israel mantener la pureza ritual, enseñándoles a reconocer su privilegio como pueblo santo y la necesidad de evitar la impureza que los separaba de la comunión con Dios. La sanción de la impureza estaba diseñada también para prevenir la proximidad de personas impuras al tabernáculo, preservando así la santidad del lugar y fomentando respeto y temor hacia la presencia divina.
Nota de lectura
Aunque estas leyes parecen estrictas, debieron ayudar a Israel a tener una disciplina que reflejara su identidad espiritual y comunitaria. En el Nuevo Testamento, estas normas no aplican de la misma forma, pero su propósito sigue siendo un llamado a la santidad y al cuidado de la pureza que deben tener los creyentes en su relación con Dios y el prójimo.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: leviticus 15:19-33. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.