Levítico 11:3
De entre los animales, podrán comer todo aquel que tenga la pezuña partida, hendida en dos, y que rumie.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 El Señor habló a Moisés y a Aarón y les dijo:
2 «Hablen a los hijos de Israel y díganles: Estas son las bestias que podrán comer de entre todos los animales que hay sobre la tierra.
3 De entre los animales, podrán comer todo aquel que tenga la pezuña partida, hendida en dos, y que rumie.
4 Pero de los que rumian o tienen la pezuña partida, no comerán estos: el camello, porque rumia pero no tiene la pezuña partida; les será impuro.
5 El damán, porque rumia pero no tiene la pezuña partida; les será impuro.
6 La liebre, porque rumia pero no tiene la pezuña partida; les será impura.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Leviticus 11:3 establece un criterio específico para que el pueblo de Israel identifique los animales terrestres permitidos para la alimentación: deben tener la pezuña dividida y ser rumiantes. Esta norma no solo indicó qué animales eran limpios y aptos para el consumo, sino que también diferenció al pueblo de Israel de las demás naciones.
Contexto literario
En el pasaje de Levítico 11:1-8, se enmarca la instrucción dada a Aarón y a Moisés tras la consagración de Aarón como sumo sacerdote. Dios establece leyes rigurosas para distinguir entre lo limpio y lo inmundo, imponiendo una regulación estricta sobre los alimentos permitidos, como parte de la obediencia y santidad que debía caracterizar a los israelitas.
Desarrollo del pasaje
Desde el punto de vista histórico, esta ley no solo obedecía a una cuestión de pureza ritual, sino que respondía a la voluntad divina, que tal como un padre cuida la salud de sus hijos, restringía su dieta para prevenir perjuicios físicos y espirituales. Además, muchas de las criaturas prohibidas tenían un valor sagrado o supersticioso para los pueblos vecinos, por lo que esta distinción alimentaria también buscaba separar cultural y religiosamente a Israel de sus vecinos idólatras, evitando prácticas paganas y promoviendo su identidad única. La regla concreta de tener pezuña hendida y rumiar sintetiza estas dimensiones: salud, obediencia a la ley divina y diferenciación cultural. Así, aunque podían comer carne, no era una libertad sin límite, sino una obediencia que se manifestaba aun en la dieta diaria.
Nota de lectura
La combinación de rumiar y tener la pezuña partida puede entenderse también en forma simbólica: rumiar representa la reflexión y asimilación espiritual, mientras que la partición de la pezuña puede simbolizar buenas acciones visibles. Así, no bastaría con una fe interna, sino que debía acompañarse de obras. En suma, esta ley alimentaria servía como recordatorio constante de la santidad y obediencia del pueblo ante Dios, no solo en lo religioso, sino en lo cotidiano.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: leviticus 11:1-8. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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