Estudio / Juan 4 / Versículo 17

Juan 4:17

La mujer respondió: «No tengo marido». Jesús le dijo: «Bien has dicho: “No tengo marido”,

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

14 pero quien beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, porque esa agua será en él una fuente que brota para vida eterna».

15 La mujer le dijo: «Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed ni tenga que venir aquí a sacarla».

16 Jesús le dijo: «Ve, llama a tu marido y ven acá».

17 La mujer respondió: «No tengo marido». Jesús le dijo: «Bien has dicho: “No tengo marido”,

18 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en esto has dicho la verdad».

19 La mujer le dijo: «Señor, veo que eres profeta.

20 Nuestros padres adoraron en este monte, y ustedes dicen que Jerusalén es el lugar donde se debe adorar».

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Juan 4:17 forma parte de un diálogo significativo entre Jesús y la mujer samaritana, cuyo trasfondo muestra la difícil relación entre judíos y samaritanos en aquella época. La mujer, respondiendo a Jesús, dice «No tengo marido», a lo que él afirma que ha dicho bien, indicando que esta respuesta tiene un significado especial. Esto se interpreta como una referencia no solo literal, sino también espiritual, que Jesús utiliza para abrir un camino hacia una conversación profunda sobre la vida y la salvación. La interacción no fue planeada como un evento público o un milagro, sino que ocurrió casualmente en su ruta a Galilea, resaltando cómo incluso encuentros inesperados pueden tener un gran valor espiritual. Jesús, siendo un hombre verdadero y humilde, se detuvo a reposar, mostrando su humanidad y simpleza. Además, este encuentro apunta a la voluntad de Jesús de dirigirse a personas marginadas, como lo era aquella mujer samaritana, incluso en medio de la enemistad y diferencias religiosas entre pueblos. La frase en este versículo es un punto de partida para que la mujer reconozca sus propias circunstancias y abra su corazón a la verdad que Jesús posee, lo que demuestra la importancia personal y transformadora de esta conversación.

Contexto literario

El contexto histórico de Juan 4:4-26 presenta a Jesús viajando de Judea a Galilea, atravesando Samaria. Los samaritanos, pueblo con mezcla de descendencia judía y extranjera, tenían serias diferencias religiosas y hostilidad con los judíos, incluyendo disputas sobre el lugar legítimo de adoración a Dios. Jesús, en un viaje necesario por esa ruta, no hizo predicación pública ni milagros en esta ocasión, pero sí se detuvo en Sicar, junto al pozo de Jacob, donde entabló un diálogo con una mujer samaritana que acudía a sacar agua. Esta interacción es significativa porque Jesús rompe tabúes sociales y religiosos: conversa con una mujer extranjera y marginada, abordando temas espirituales profundos. La conversación surgió mientras sus discípulos se alejaban, lo que permitió un momento privado y personal para exponer enseñanzas cruciales sobre el agua viva y la verdadera adoración.

Desarrollo del pasaje

En este versículo, la mujer responde afirmativamente respecto a no tener marido, y Jesús confirma que ha dicho la verdad. Esto indica que Jesús conoce su situación personal, que oficialmente no tiene marido, aunque su historia personal es más compleja. La afirmación de Jesús sirve para revelar su conocimiento profundo y sobrenatural, que invita a la mujer a continuar conversando más allá de lo superficial. El diálogo apunta a una autoconciencia de la mujer sobre su vida y una apertura para recibir el mensaje de salvación que Jesús ofrece. Jesús utiliza esta declaración no para condenar, sino para acercarla a la verdad espiritual, señalando que Él conoce su vida mejor que ella misma y que está dispuesto a ofrecerle un nuevo significado y esperanza. Este intercambio pone de manifiesto la misericordia y la sabiduría de Jesús al tratar con personas pecadoras, y su rechazo a la exclusión social o religiosa, mostrando que el evangelio está dirigido a todos, sin excepción.

Nota de lectura

La relación entre judíos y samaritanos era de enemistad intensa, y el hecho de que Jesús dialogara con una mujer samaritana muestra un acto de humildad y amor que supera las barreras culturales y religiosas. El encuentro casual en el pozo de Jacob es un ejemplo de cómo Dios utiliza circunstancias ordinarias para realizar obras extraordinarias. Jesús, como verdadero hombre, se muestra fatigado y sencillo, contrastando con su identidad divina y revelando la profundidad del encuentro personal que ofrece. La sinceridad de la mujer al responder y la afirmación de Jesús crean las bases para un diálogo transformador que revela la identidad de Cristo y el regalo de la salvación, enfatizando que la verdadera religión trasciende templos y tradiciones, enfocándose en la relación personal con Dios.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: john 4:4-26. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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