Jeremías 41:10
Después, Ismael llevó cautivo a todo el resto del pueblo que quedaba en Mizpa, incluidas las hijas del rey y todo el pueblo que Nabuzaradán, capitán de la guardia, había confiado a Gedalías hijo de Ahicam. Ismael los tomó cautivos y partió rumbo a los amonitas.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
7 Y sucedió que, cuando entraron en medio de la ciudad, Ismael hijo de Netanías los mató, él y los hombres que estaban con él, y arrojó sus cuerpos en medio del pozo.
8 Pero entre ellos se hallaron diez hombres que dijeron a Ismael: «No nos mates, porque tenemos tesoros en el campo, trigo, cebada, aceite y miel». Así él se abstuvo y no los mató junto con sus hermanos.
9 El pozo en el que Ismael arrojó todos los cadáveres de los hombres que mató por causa de Gedalías era el que el rey Asá había hecho por temor a Baasa, rey de Israel; y allí Ismael hijo de Netanías llenó el pozo con los muertos.
10 Después, Ismael llevó cautivo a todo el resto del pueblo que quedaba en Mizpa, incluidas las hijas del rey y todo el pueblo que Nabuzaradán, capitán de la guardia, había confiado a Gedalías hijo de Ahicam. Ismael los tomó cautivos y partió rumbo a los amonitas.
11 Pero cuando Johanán hijo de Carea y todos los capitanes de las fuerzas que estaban con él supieron todo el mal que Ismael hijo de Netanías había hecho,
12 reunieron a todos sus hombres y fueron a pelear contra Ismael, a quien encontraron junto a las grandes aguas que están en Gabaón.
13 Y sucedió que, cuando todo el pueblo que estaba con Ismael vio a Johanán hijo de Carea y a todos los capitanes que lo acompañaban, se alegraron.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje narra cómo Ismael, miembro de la realeza y resentido con la autoridad de Gedalías, traiciona y asesina a este gobernador, quien había sido nombrado por el rey de Babilonia para administrar Judá tras la conquista. Ismael utiliza la confianza que Gedalías depositó en sus antiguos aliados y llega a matar no solo a Gedalías, sino también a otros judíos y colaboradores babilonios. Además, atrae a un grupo de fieles que venían a llorar la destrucción de Jerusalén y también los asesina. Finalmente, captura como prisioneros a los lo que quedaban de la población en Mizpa, incluidas las hijas del rey y otros habitantes, con la intención de entregarlos a los amonitas, posiblemente como tributo o arma política. Este acto es un ejemplo de extrema crueldad y traición entre compatriotas en un contexto de miseria nacional y castigo divino.
Contexto literario
Tras la destrucción de Jerusalén por los babilonios, Gedalías fue nombrado gobernador para administrar el remanente fiel en Judá y restablecer algo de orden. Sin embargo, en un ambiente de inestabilidad, resentimientos y traiciones internas, Ismael, perteneciente a la casa real y opositor de Gedalías, trama y ejecuta una matanza en Mizpa, aprovechando la confianza y la vulnerabilidad del pueblo en aquel tiempo de sufrimiento y subyugación bajo Babilonia.
Desarrollo del pasaje
El episodio resalta la traición de Ismael, que asesina a Gedalías y a todos los que estaba bajo su protección, incluidos prisioneros y civiles pacíficos. La carnicería se realiza con frialdad y calculada traición, evidenciando una mezcla de celos por el poder, rencor y sed de venganza contra quienes colaboraban con Babilonia. Además, algunos prisioneros solo son salvados porque ofrecen revelar reservas escondidas de provisiones, lo que muestra la miserias y el instinto de supervivencia en medio de la violencia. Ismael, finalmente, se lleva cautivos a estas personas para entregarlos a los amonitas, consolidando un destino aún más incierto y duradero sufrimiento para el pueblo.
Nota de lectura
Este relato histórico muestra la monstruosidad de la violencia fraterna y la profundidad de la traición en un contexto ya devastado por la guerra y el sufrimiento. Nos enfrenta a la idea de que la maldad humana, aunque incomprensible, es permitida para completar el juicio sobre un pueblo que ya ha precipitadamente llenado su medida de iniquidades. Es una enseñanza sobre cómo la seguridad es frágil y la calamidad puede multiplicarse, alertándonos sobre la vigilancia espiritual y moral constante.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 41:1-10. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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