Isaías 8:7
por eso el Señor hará subir sobre ellos las aguas del río, caudalosas y abundantes, es decir, al rey de Asiria y toda su gloria. Él se desbordará por todos sus cauces y pasará por encima de todas sus riberas.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
4 Porque antes que el niño sepa decir: “Padre mío” y “Madre mía”, la riqueza de Damasco y el botín de Samaria serán llevados ante el rey de Asiria.
5 El Señor volvió a hablarme y dijo:
6 «Por cuanto este pueblo ha rechazado las aguas de Siloé, que fluyen suavemente, y se alegra en Rezín y en el hijo de Remalías,
7 por eso el Señor hará subir sobre ellos las aguas del río, caudalosas y abundantes, es decir, al rey de Asiria y toda su gloria. Él se desbordará por todos sus cauces y pasará por encima de todas sus riberas.
8 Pasará por Judá, inundará y desbordará, llegará hasta el cuello; y la extensión de sus alas llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel.
9 Reúnanse, pueblos, y serán destrozados; escuchen, habitantes de tierras lejanas. Prepárense para la guerra, y serán destrozados; prepárense para la guerra, y serán destrozados.
10 Consulten juntos, pero todo será en vano; hablen, pero no se cumplirá, porque Dios está con nosotros.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Isaías 8:7 forma parte de una profecía económica y militar que predice el avance imparable del rey de Asiria contra las naciones de Siria, Israel y finalmente Judá. El versículo describe cómo el Señor permitirá que invadan la región como un río caudaloso y desbordado que arrastra todo a su paso, haciendo alusión al rey de Asiria y su ejército poderoso que sobrepasará todas sus fronteras. Esta imagen enfatiza la rapidez y fuerza de la invasión, inevitable y abrumadora, pero con la garantía implícita de que el centro espiritual y político de Judá quedará protegido. Este pasaje está inserto en un contexto de advertencia sobre quienes en Judá no confían en Dios ni en su gobierno y prefieren alinearse con los enemigos externos, lo que traerá consecuencias severas a su propio país.
Contexto literario
El versículo se encuentra dentro del capítulo 8 de Isaías, que con los versículos 1 al 8 anuncia la inminente conquista por parte de Asiria sobre Damasco y Samaria, ciudades que formaban alianzas contrarias a Judá. Esta profecía se acompaña de instrucciones para que el profeta deje constancia escrita irrevocable y visible de lo que anuncia, con testimonios fieles, y también de un nombre simbólico para su hijo que resume la situación: "Ma-her-shalal-hash-baz" o "Haz prisa para el botín". Se reconocen entonces tensiones internas en Judá, donde sectores simpatizan con enemigos y menosprecian las soluciones pacíficas que Dios ha puesto en su gobierno.
Desarrollo del pasaje
En Isaías 8:7, la metáfora del río crecido refleja la invasión del ejército asirio, representado como una fuerza incontrolable que se desborda y supera límites geográficos, manifestando así la dimensión histórica de esta amenaza. La profecía se dirige también a los habitantes de Judá que despreciaban los medios suaves y confiables de protección divina —representados por las aguas tranquilas de Shiloah— y preferían el respaldo de potencias extranjeras. Como resultado, recibirán una prueba mucho mayor, el "agua del río" que se revela como la misma Asiria. Sin embargo, se indica que, aunque la invasión será intensa y se extenderá ampliamente, llegará hasta el límite —"hasta el cuello"— sin desbordar el centro espiritual de Jerusalén, insinuando que Dios preservará la esencia de su pueblo a pesar de la crisis que atravesará.
Nota de lectura
Este versículo y su contexto son una clara advertencia sobre los peligros de aliarse con fuerzas externas a costa de la confianza en Dios y en los medios que Él provee. Describe con realismo la capacidad destructiva de enemigos políticos y militares como Asiria, pero también ofrece una esperanza firme en la protección divina sobre el núcleo espiritual y nacional. La figura del niño con el nombre simbólico sirve como una intervención concreta que acompañó la profecía y ayudó a fijar en la memoria colectiva la inminencia y gravedad del juicio que se avecinaba.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: isaiah 8:1-8. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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