Estudio / Hebreos 2 / Versículo 13

Hebreos 2:13

Y otra vez: «Pondré mi confianza en él.» Y de nuevo: «Aquí estoy yo, y los hijos que Dios me ha dado.»

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

10 Porque convenía que aquel por quien son todas las cosas y por quien existen todas las cosas, llevando muchos hijos a la gloria, perfeccionara por medio de sufrimientos al autor de su salvación.

11 Porque tanto el que santifica como los que son santificados, todos proceden de uno; por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos,

12 diciendo: «Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación cantaré himnos a ti.»

13 Y otra vez: «Pondré mi confianza en él.» Y de nuevo: «Aquí estoy yo, y los hijos que Dios me ha dado.»

14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo,

15 y liberar a todos los que, por temor a la muerte, durante toda la vida estaban sujetos a esclavitud.

16 Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El pasaje de Hebreos 2:10-13 aborda cómo y por qué Cristo debía sufrir, mostrando que fue necesario para la gloria de Dios y la salvación de la humanidad. En el versículo 13, se enfatiza la relación íntima y cercana entre Cristo y sus seguidores, utilizando citas del Antiguo Testamento para ilustrar esta unión y confianza mutua.

Contexto literario

En Hebreos 2:10-13, el autor explica que el sufrimiento de Cristo era apropiado para Dios, quien es el origen y fin de todas las cosas, pues mediante ese sufrimiento se perfeccionó el 'capitán de la salvación' para conducir a muchos hijos a la gloria. Además, se destaca la cercanía entre Cristo y los creyentes, quienes son sus hermanos por la misma naturaleza humana y espiritual.

Desarrollo del pasaje

Primero, el sufrimiento de Cristo fue parte del plan divino para llevar a muchos a la gloria, perfeccionándolo como líder y mediador de la salvación. Luego, se explica que esta experiencia de sufrimiento establece una unión estrecha entre Cristo y los creyentes: comparten la misma naturaleza humana y el mismo Espíritu. Por ello, Cristo no duda en llamarlos hermanos, mostrando así una relación de amor y confianza. Las citas tomadas de los Salmos y de Isaías refuerzan esta idea: Cristo declara a sus seguidores como hermanos, confía plenamente en Dios durante las dificultades, y reconoce a sus hijos como un regalo del Padre, evidenciando su humanidad y vínculo parental con ellos.

Nota de lectura

Este comentario resalta que, aunque Cristo es divino, asumió la naturaleza humana y las limitaciones propias, incluyendo la necesidad de confiar en Dios en medio del sufrimiento. Así, sus sufrimientos no solo fueron necesarios para su perfección como Salvador, sino también para identificarlo plenamente con sus seguidores y hacer honorable y útil para ellos el camino del sufrimiento hacia la gloria.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: hebrews 2:10-13. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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