Ezequiel 22:31
Por eso he derramado sobre ellos mi indignación; los he consumido con el fuego de mi ira; he hecho recaer sobre sus cabezas su propio camino, dice el Señor Dios.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
28 Sus profetas los han cubierto con lodo sin mezcla, viendo vanidad y adivinando mentira para ellos, diciendo: «Así dice el Señor Dios», cuando el Señor no ha hablado.
29 El pueblo de la tierra ha practicado opresión, ha cometido robo, ha afligido al pobre y al necesitado, y ha oprimido injustamente al extranjero.
30 Busqué entre ellos a un hombre que reparara el muro y se mantuviera en la brecha delante de mí a favor de la tierra, para que no la destruyera; pero no lo hallé.
31 Por eso he derramado sobre ellos mi indignación; los he consumido con el fuego de mi ira; he hecho recaer sobre sus cabezas su propio camino, dice el Señor Dios.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje de Ezequiel 22:23-31 describe un juicio divino sobre Israel debido a la corrupción generalizada en todos los niveles de la sociedad. El versículo 31 en particular refleja la culminación de esta consecuencia: Dios derrama su ira sobre el pueblo, consumiéndolos con el fuego de su indignación, haciendo que cada uno reciba la retribución según sus propios caminos; es decir, que sus acciones malvadas recaen sobre ellos mismos.
Contexto literario
En los versículos anteriores (Ezequiel 22:23-31) se evidencia que Israel estaba en un estado de impureza moral y espiritual tal que los métodos de corrección habituales no lograron cambiar su conducta. Los profetas, sacerdotes, príncipes y pueblo participaron en prácticas injustas y perversas, desde engaños, violencia, hasta profanación de lo sagrado. La falta de líderes que intercedieran y corrigieran el rumbo significó que no existía quien detuviera el juicio inminente.
Desarrollo del pasaje
El texto señala que Israel no fue purificado ni refinado, sino que persistió en sus inmundicias y transgresiones. Los profetas fueron cómplices, alentando el pecado a cambio de beneficios; los sacerdotes descuidaron y profanaron las leyes sagradas; los príncipes actuaron como lobos devoradores buscando su propio provecho, amparados por falsos oráculos; y el pueblo imitó y agravó estas injusticias. Dios buscó a alguien que intercediera por el pueblo, pero no encontró a nadie. Por ello, derramó su indignación, haciendo que los castigos recayeran directamente sobre ellos, manifestando un juicio justo y proporcional a sus actitudes.
Nota de lectura
El texto resalta la terrible consecuencia del pecado colectivo cuando no hay arrepentimiento ni defensa en favor de la justicia y la verdad. Dios actúa con paciencia buscando la conversión, pero cuando no se logra, permite que cada quién coseche lo que sembró. El versículo 31 es un llamado a comprender que el juicio divino es el resultado lógico de la persistencia en la maldad y la ausencia de intercesores que detengan la caída de una comunidad.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 22:23-31. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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