Estudio / Ezequiel 20 / Versículo 2

Ezequiel 20:2

Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

1 En el séptimo año, en el quinto mes, el día décimo del mes, algunos de los ancianos de Israel vinieron a consultar al Señor y se sentaron delante de mí.

2 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

3 «Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: Así dice el Señor Dios: ¿Han venido a consultarme? Vivo yo, dice el Señor Dios, que no seré consultado por ustedes.»

4 ¿Vas a juzgarlos, hijo de hombre, vas a juzgarlos? Hazles saber las abominaciones de sus padres.

5 Y diles: «Así dice el Señor Dios: El día que escogí a Israel, y levanté mi mano en juramento a la descendencia de la casa de Jacob, y me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando levanté mi mano hacia ellos diciendo: Yo soy el Señor su Dios;

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

En Ezequiel 20:2 se describe el momento en que Dios dirige una palabra al profeta, iniciando así un mensaje dirigido a los ancianos de Israel. Este pasaje forma parte de un debate más amplio que abarca los versículos 1 al 4, en los que se refleja una consulta hipócrita de los ancianos respecto a la voluntad divina, realizada en medio de su cautiverio en Babilonia. El mensaje revela la ira de Dios ante su actitud y la resolución de continuar en sus pecados a pesar de su situación.

Contexto literario

El contexto histórico nos sitúa en el séptimo año del exilio babilónico, aproximadamente dos años después de que Ezequiel comenzara su ministerio profético. En este tiempo, ciertos ancianos de Israel, posiblemente cautivos o viajeros recientes a Babilonia, se acercan al profeta con preguntas aparentemente devotas pero con intenciones dudosas. Estas preguntas buscan aclarar si, ante la ausencia del templo y del culto propio en la tierra extranjera, podrían conformarse con prácticas religiosas de sus opresores para ganar su favor. Esta solicitud ilustra la profunda dureza y corrupción del corazón de un pueblo que pedía permiso para continuar pecando.

Desarrollo del pasaje

El mensaje que Dios transmite a través de Ezequiel es claro: rechaza las consultas hipócritas y el deseo de seguir en la transgresión. Dios manifiesta que no aceptará ni escuchará dichas peticiones, pues son un insulto a su justicia y santidad. Además, el profeta es instruido para juzgar al pueblo y hacerles conscientes de las abominaciones cometidas por ellos y sus antepasados, resaltando las causas profundas de la ira divina que ha llevado a su castigo. Esta revelación busca que reconozcan la gravedad de sus acciones y la justificación de las medidas tomadas por Dios.

Nota de lectura

Este pasaje refleja la tensión entre la búsqueda superficial de Dios y la verdadera justicia divina. La actitud de los ancianos simboliza un corazón endurecido que pretende continuar pecando bajo apariencia de piedad. La orden dada a Ezequiel de juzgar y denunciar sus abominaciones subraya la importancia del arrepentimiento sincero y del reconocimiento de la justicia de Dios en tiempos difíciles.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 20:1-4. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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