Ezequiel 20:17
Sin embargo, mi ojo los perdonó, no los destruí ni acabé con ellos en el desierto.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
14 Pero actué por causa de mi nombre, para que no fuera profanado ante las naciones ante cuyos ojos los saqué.
15 También levanté mi mano en juramento hacia ellos en el desierto, que no los introduciría en la tierra que les había dado, tierra que fluye leche y miel, la gloria de todas las tierras;
16 porque despreciaron mis decretos, no anduvieron en mis estatutos y profanaron mis sábados, pues su corazón seguía a sus ídolos.
17 Sin embargo, mi ojo los perdonó, no los destruí ni acabé con ellos en el desierto.
18 Pero hablé a sus hijos en el desierto: «No sigan los estatutos de sus padres, ni guarden sus decretos, ni se contaminen con sus ídolos.
19 Yo soy el Señor su Dios; caminen en mis estatutos, guarden mis decretos y cúmplanlos;
20 y santifiquen mis sábados, y serán señal entre yo y ustedes, para que sepan que yo soy el Señor su Dios.»
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Ezequiel 20:17 refleja la misericordia de Dios hacia Israel durante su paso por el desierto, reconociendo que a pesar de las múltiples rebeldías y actos de desobediencia del pueblo, Dios no los destruyó ni acabó con ellos. Este acto de perdón, descrito como que "mi ojo los perdonó", subraya la compasión divina y la intención de preservar a una nueva generación para un futuro en el que puedan cumplir con su pacto y recibir enseñanzas renovadas.
Contexto literario
Este versículo forma parte de un pasaje más extenso (Ezequiel 20:10-26) en el cual se describe la tensa relación entre Israel y Dios durante su experiencia en el desierto después de la salida de Egipto. A lo largo de estos versículos se relata cómo Dios otorgó grandes beneficios a Israel: la liberación de la esclavitud, la entrega de la ley en el monte Sinaí y la institución del descanso sabático, a pesar de lo cual el pueblo mostró ingratitud y desobediencia, profanando incluso los días santos y rebelándose repetidamente contra Él.
Desarrollo del pasaje
El texto señala que aunque Dios hubiera podido destruir a ese pueblo rebelde en el desierto, no lo hizo debido a su misericordia y a su compromiso con su propio nombre. A pesar de la inclinación de sus corazones hacia la idolatría y la inconformidad con sus instrucciones, Dios preservó un remanente, una nueva generación a la cual se les impartieron nuevamente las leyes y los mandamientos para que no replicaran los errores de sus padres. Así, la salvación de Israel no fue por mérito, sino por la compasión divina, que permitió un nuevo comienzo.
Nota de lectura
Este pasaje resalta la tensión constante entre la justicia y la misericordia divina. La preservación de Israel, pese a su desobediencia, ilustra que la acción de Dios supera el merecido castigo y está guiada por su voluntad de mantener el pacto y la gloria de su nombre. Esta dinámica es una advertencia y un recordatorio para los creyentes actuales sobre la importancia del reconocimiento y la obediencia a Dios, y que el favor divino siempre es una oportunidad para la renovación y transformación.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 20:10-26. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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