Ezequiel 16:1
De nuevo vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 De nuevo vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
2 «Hijo de hombre, haz que Jerusalén reconozca sus abominaciones.
3 Y di: Así dice el Señor Dios a Jerusalén: Tu origen y tu nacimiento son de la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo y tu madre hitita.
4 En cuanto a tu nacimiento, el día en que naciste no te cortaron el cordón umbilical, ni fuiste lavada con agua para limpiarte; no fuiste salada en absoluto, ni envuelta en pañales.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Ezequiel 16:1 introduce un mensaje divino dirigido a Jerusalén, que se encuentra en una situación crítica tras el exilio en Babilonia. La palabra del Señor llega nuevamente al profeta para que revele a la ciudad sus pecados y abominaciones, buscando que se reconozcan y se humillen ante Dios. Aunque Jerusalén era conocedora de la ley y la voluntad divina, su parcialidad y endurecimiento la hacían reacia a reconocer su verdadera condición espiritual.
Contexto literario
Ezequiel profetizaba desde el exilio en Babilonia, mientras que Jeremías actuaba en Jerusalén. La diferencia en sus destinatarios señala la multiplicidad de roles en la obra profética: Jeremías consolaba a los cautivos, mientras que Ezequiel buscaba provocar un acto de contrición en los habitantes de Jerusalén. Ezequiel 16:1-5 prepara un recordatorio histórico acerca del humilde y problemático origen del pueblo de Israel para resaltar la magnitud de sus pecados y la gracia de Dios al preservarlos contra toda esperanza.
Desarrollo del pasaje
El versículo 16:1 inicia el encargo divino de mostrar a Jerusalén sus abominaciones, enfatizando que no son solo faltas que provocan la ira de Dios, sino actos odiosos para Él, contrarios a su naturaleza. El texto subraya que Jerusalén debe ser confrontada con su estado degradado y con la ingratitud hacia las bendiciones recibidas. La historia del pueblo es trazada desde una posición de vulnerabilidad extrema: descendientes de cananeos, sin poder real sobre la tierra que habitaban, expuestos a hostilidades y abandono como un recién nacido rechazado. Dios escogió a Israel no por su mérito sino por soberana voluntad, preservándolo en medio de su dureza y rebelión.
Nota de lectura
Esta introducción profética refleja un método pedagógico selectivo: conocer el propio pecado es indispensable para la confesión y para que la justicia divina sea reconocida al enfrentar las consecuencias del castigo. La comparación de Israel con un infante rechazado destaca no solo su condición inicial sino también el amor soberano de Dios que a pesar de todo lo mantiene. En este contexto, el versículo apunta a una llamada urgente a la autoconciencia y arrepentimiento para la comunidad de Jerusalén.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 16:1-5. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.