Éxodo 1:21
Y sucedió que, porque las parteras temieron a Dios, él les concedió familia propia.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
18 Entonces el rey de Egipto llamó a las parteras y les preguntó: «¿Por qué han hecho esto, dejando vivir a los niños varones?»
19 Y las parteras respondieron al faraón: «Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; son vigorosas y dan a luz antes de que llegue la partera».
20 Dios favoreció a las parteras, y el pueblo se multiplicó y se volvió muy poderoso.
21 Y sucedió que, porque las parteras temieron a Dios, él les concedió familia propia.
22 Entonces el faraón dio órdenes a todo su pueblo: «Todo hijo varón que nazca, arrójenlo al río; pero a toda hija déjenla vivir».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje de Éxodo 1:15-22 describe la opresión que sufrían los israelitas en Egipto, especialmente el decreto de Faraón para eliminar a los hijos varones de los hebreos. El versículo 21 destaca que las parteras temieron a Dios y actuaron con piedad, desobedeciendo la orden de matar a los recién nacidos, recibiendo de Dios la bendición de formar sus propias familias. Esto muestra cómo la reverencia hacia Dios puede proteger y bendecir incluso en medio de crisis.
Contexto literario
Los israelitas estaban sometidos a severos aumentos de trabajos forzados y persecución debido a su crecimiento numérico. Para contenerlos, Faraón ordenó a las parteras egipcias que mataran a los niños varones al nacer. Sin embargo, estas mujeres temieron más a Dios que a la autoridad humana, optando por no cumplir con el mandato inhumano. Cuando Faraón las confrontó, ellas justificaron su desobediencia indicando que los niños nacían antes de que pudieran actuar, lo cual refleja tanto la protección divina como su integridad moral.
Desarrollo del pasaje
Las parteras enfrentaron la terrible orden de ser cómplices en el asesinato de inocentes, lo que implicaba no solo crueldad sino también traición al deber de proteger a las madres y recién nacidos. Su temor reverencial a Dios las impulsó a desobedecer, priorizando la ley divina sobre la humana. Esta actitud evidenció que la verdadera piedad se manifiesta en la defensa de la vida y la justicia, aun bajo amenaza. Como resultado, Dios las recompensó concediéndoles familias propias y prosperidad, mostrando que la fidelidad a Él trae bendiciones tangibles. Este contraste entre la maldad humana y la protección divina subyace al pasaje.
Nota de lectura
Este relato testimonia la resistencia moral frente a ordenanzas injustas y muestra que el temor a Dios es fundamento para actuar con rectitud. Además, ilustra que las alianzas con Dios se expresan en actos de misericordia y valentía, siendo recompensadas con estabilidad y crecimiento. La obstinación humana en el mal, ejemplificada por el decreto de Faraón, no detiene el propósito divino, que protege y fortalece a su pueblo y a quienes les ayudan.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: exodus 1:15-22. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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