Deuteronomio 28:36
El Señor te llevará a ti y al rey que pongas sobre ti, a una nación que ni tú ni tus padres conocieron; y allí servirás a otros dioses, de madera y piedra.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
33 El fruto de tu tierra y todo tu trabajo lo comerá una nación que no conoces; y serás oprimido y quebrantado día tras día.
34 Enloquecerás por lo que verán tus ojos.
35 El Señor te herirá en las rodillas y en las piernas con una llaga maligna, desde la planta de tu pie hasta la coronilla, de la que no podrás sanar.
36 El Señor te llevará a ti y al rey que pongas sobre ti, a una nación que ni tú ni tus padres conocieron; y allí servirás a otros dioses, de madera y piedra.
37 Serás motivo de asombro, proverbio y burla entre todos los pueblos a donde el Señor te lleve.
38 Sembrarás mucha semilla en el campo, pero recogerás poco, porque la langosta la consumirá.
39 Plantarás viñas y las cuidarás, pero no beberás vino ni recogerás uvas, porque el gusano las devorará.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Deuteronomio 28:36 forma parte de una sección más amplia (Deuteronomio 28:15-44) que describe las consecuencias negativas para Israel si no obedecen los mandamientos de Dios. Aquí se habla específicamente de la deportación del pueblo y su rey a una nación desconocida, donde serán forzados a servir a dioses ajenos, hechos de madera y piedra. Esto refleja la gravedad del castigo divino como resultado directo de la desobediencia y el abandono del Dios verdadero.
Contexto literario
Este versículo se enmarca en un discurso donde se compara el bienestar de la obediencia con la miseria que implica la desobediencia a Dios. Se señala que la desobediencia no solo priva de bendiciones sino que trae una serie de maldiciones completas y severas. Estas maldiciones incluyen enfermedades, hambre, derrota en guerras, locura, pérdida de bienes y la expulsión y cautiverio en tierras extrañas, entre otros sufrimientos. La deportación y servidumbre en tierra extranjera es una de las etapas culminantes de estas maldiciones.
Desarrollo del pasaje
La deportación mencionada en Deuteronomio 28:36 no es un castigo aleatorio sino una consecuencia justa por el rechazo consciente y continuado a las instrucciones divinas: desprecio, desobediencia y abandono de Dios. Se enfatiza que Dios no actúa con arbitrariedad, sino como respuesta a la rebelión del pueblo. La mención del rey junto con el pueblo indica que el liderazgo fiel tampoco será protegido si incumple el pacto. Servir a otros dioses en una tierra desconocida representa la pérdida total de identidad y la humillación, porque los israelitas serán forzados a rendir culto a ídolos y a adoptar costumbres paganas, un destino que refleja la peor consecuencia espiritual y social del alejamiento de Dios.
Nota de lectura
Históricamente, este pasaje se cumplió con las deportaciones de las diez tribus al Imperio Asirio, y posteriormente del reino de Judá a Babilonia, donde los pueblos exiliados estuvieron sometidos a otras culturas y religiones. La advertencia subraya que el pecado trae consecuencias profundas, no solo personales sino nacionales y generacionales, y que no hay escape para la maldición sino a través del arrepentimiento y la fidelidad a Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 28:15-44. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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