Hechos 3:10
y reconocieron que era el mismo hombre que solía sentarse a pedir limosna junto a la puerta Hermosa del templo; se llenaron de asombro y admiración por lo que le había sucedido.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
7 Tomándolo de la mano derecha, lo levantó; y al instante sus pies y tobillos cobraron fuerza.
8 De un salto se puso en pie y comenzó a caminar; entró con ellos en el templo, andando, saltando y alabando a Dios.
9 Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios;
10 y reconocieron que era el mismo hombre que solía sentarse a pedir limosna junto a la puerta Hermosa del templo; se llenaron de asombro y admiración por lo que le había sucedido.
11 Mientras el hombre sanado se aferraba a Pedro y a Juan, todo el pueblo, asombrado, corrió hacia ellos al pórtico llamado de Salomón.
12 Al ver esto, Pedro se dirigió al pueblo: «Hombres de Israel, ¿por qué se maravillan de esto? ¿Por qué nos miran como si por nuestro propio poder o piedad hubiéramos hecho caminar a este hombre?»
13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien ustedes entregaron y negaron ante Pilato, aunque él había decidido soltarlo.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Hechos 3:10, la narrativa presenta la reacción de las personas al ver la transformación del mendigo cojo en la puerta Hermosa del templo. Reconocieron inmediatamente que él era el mismo hombre que solía pedir limosna, pero ahora estaba curado, lo cual les causó una profunda sorpresa y admiración. Esta reacción evidencia el impacto de un milagro concreto en un contexto de adoración pública, reafirmando la autoridad y poder de los apóstoles en nombre de Jesús.
Contexto literario
El pasaje se enmarca dentro del relato de Hechos 3:1-11, donde Pedro y Juan, dos apóstoles destacados, realizan un milagro sanando a un hombre que desde su nacimiento era cojo y que diariamente pedía limosna en la puerta Hermosa del templo. Este acto ocurre durante una hora de oración en el templo, un lugar y momento de especial congregación y fervor devocional entre los judíos, especialmente en la celebración de Pentecostés.
Desarrollo del pasaje
El milagro no fue realizado indiscriminadamente, sino bajo la dirección del Espíritu Santo y con un propósito específico en la misión apostólica. Pedro y Juan, unidos en amistad y ministerio, accedieron a las necesidades de este hombre y le ofrecieron algo mucho más valioso que una limosna: la sanidad completa mediante el poder en el nombre de Jesús de Nazaret. La reacción de la gente ante este hecho fue de asombro y admiración al reconocer al hombre transformado, lo que señala cómo este signo tangible afirmaba la nueva realidad instaurada por el Evangelio y la obra de los apóstoles en la comunidad creyente.
Nota de lectura
Este versículo refleja la conexión entre la manifestación del poder divino y la respuesta humana que sigue: el reconocimiento y la maravillada admiración frente a un milagro. De este modo, el texto subraya la importancia del testimonio visible en la vida pública de la iglesia primitiva, donde los actos de sanidad fortalecían la fe y atraían la atención hacia el mensaje de Jesús resucitado.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: acts 3:1-11. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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