2 Reyes 3:24
Pero cuando llegaron al campamento de Israel, los israelitas se levantaron y atacaron a los moabitas, que huyeron ante ellos; y los israelitas los persiguieron, hiriendo a los moabitas aun en su propia tierra.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
21 Cuando todos los moabitas oyeron que los reyes habían subido para combatir contra ellos, reunieron a todos los que podían ceñirse una armadura y se pusieron en la frontera.
22 Se levantaron temprano por la mañana, y cuando el sol brilló sobre las aguas, los moabitas vieron el agua al frente, roja como sangre.
23 Y dijeron: «¡Esto es sangre! Sin duda los reyes se han destruido entre sí y se han matado unos a otros. ¡Ahora, Moab, al botín!»
24 Pero cuando llegaron al campamento de Israel, los israelitas se levantaron y atacaron a los moabitas, que huyeron ante ellos; y los israelitas los persiguieron, hiriendo a los moabitas aun en su propia tierra.
25 Derribaron las ciudades, y en toda buena parcela de tierra cada uno arrojó su piedra y la llenaron; cegaron todas las fuentes de agua y talaron todos los árboles buenos. Solo en Kir-haraset dejaron las piedras; pero los honderos la rodearon y la atacaron.
26 Cuando el rey de Moab vio que la batalla era demasiado fuerte para él, tomó consigo setecientos hombres que manejaban espada para abrirse paso hasta el rey de Edom, pero no pudieron.
27 Entonces tomó a su hijo mayor, que debía reinar en su lugar, y lo ofreció en holocausto sobre el muro. Y hubo gran indignación contra Israel; así que se apartaron de él y regresaron a su tierra.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo 2 Reyes 3:24 describe el momento en que los israelitas, fortalecidos por un milagroso suministro de agua, atacan con éxito a los moabitas, quienes huyen y son perseguidos incluso en su propio territorio. Este texto refleja la intervención divina que cumple la promesa hecha a través del profeta Elías, no sólo entregando agua para aliviar y sostener el ejército, sino garantizando la victoria militar. La llegada del agua, en un momento significativo durante el sacrificio matutino en Jerusalén, simboliza la conexión entre la fidelidad a Dios y la victoria otorgada. Además, el ataque sorpresa a los moabitas fue facilitado por la confusión y autoengaño de estos, quienes interpretaron erróneamente el agua como sangre y asumieron que los ejércitos aliados se habían destruido entre sí, lo que los llevó a atacar imprudentemente, precipitando su derrota.
Contexto literario
Este acontecimiento forma parte de una campaña militar conjunta de Israel, Judá y Edom contra Moab, narrada entre 2 Reyes 3:20-27. Tras un arduo camino por el desierto, los ejércitos casi mueren de sed hasta que Dios, mediante Elías, provee agua milagrosamente. Los moabitas, esperando aprovechar la aparente debilidad de los enemigos, se ubican en la frontera para defender su tierra. Sin embargo, al confundir la realidad y caer en el autoengaño, se exponen a un ataque decisivo de Israel que marca un giro en la batalla.
Desarrollo del pasaje
El episodio destaca una doble intervención divina: el suministro de agua como signo y medio de salvación para las tropas israelitas y la derrota de sus enemigos causada por su propia falta de percepción y confianza errónea en sus expectativas. La claridad del ejército israelita y su confianza en la promesa profética estimulan un ataque vigoroso que conduce al derrocamiento de los moabitas en su territorio. La narración evidencia cómo la soberanía divina influye directamente en los cursos de la historia al proteger a su pueblo y humillar a sus adversarios mediante tácticas y eventos fuera del control humano, utilizando incluso el engaño de sus enemigos contra ellos mismos.
Nota de lectura
Es importante observar que la victoria no es solamente resultado de la estrategia militar, sino de la acción divina asociada con el culto y la oración, reforzando la idea de la comunión entre lo sagrado y lo político en este episodio. Además, el episodio refleja cómo la percepción humana puede estar influenciada por emociones y deseos, llevando al autoengaño que provoca la caída. La escena también prepara el terreno para eventos posteriores, mostrando la desesperación del rey de Moab y el costo humano y espiritual de alejarse de la fidelidad a Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: 2-kings 3:20-27. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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