Salmos 78:44
Volvió sus ríos en sangre y sus corrientes para que no pudieran beber.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
41 Volvieron a tentar a Dios y a poner a prueba al Santo de Israel.
42 No recordaron su mano, el día en que los rescató del enemigo,
43 cuando hizo sus señales en Egipto y sus maravillas en el campo de Zoán.
44 Volvió sus ríos en sangre y sus corrientes para que no pudieran beber.
45 Envió enjambres de insectos que los devoraron, y ranas que los destruyeron.
46 Entregó sus cosechas al saltón, y el fruto de su trabajo a la langosta.
47 Destruyó sus viñas con granizo, y sus higueras silvestres con escarcha.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo destaca cómo Dios convirtió las aguas de Egipto en sangre como parte de las plagas que afligieron a ese pueblo. Este acto evidenció el poder divino y fue una justa retribución por el sufrimiento que Egipto causó a Israel. El comentarista señala que estos eventos no solo mostraron la fuerza de Dios, sino también su favor especial hacia Israel, ya que estas plagas sirvieron para liberar a su pueblo de la opresión egipcia.
Contexto literario
El comentario histórico se centra en un pasaje más amplio (Salmos 78:40-72) que relata la historia de Israel durante su éxodo y asentamiento en Canaán. Resume cómo Israel frecuentemente provocó a Dios con su desobediencia, a pesar de las continuas misericordias divinas. En particular, se describen las plagas en Egipto como muestras concretas del juicio y la misericordia de Dios, y cómo estas acciones prepararon el camino para la liberación de Israel.
Desarrollo del pasaje
Dentro de esta narrativa, la transformación del agua en sangre representa la primera de las plagas mencionadas y constituye una manifestación palpable del juicio divino contra Egipto. Dios, recordando la opresión de su pueblo, hizo que las corrientes de Egipto se volvieran impuras e imposibles de beber, castigando simbólicamente con sangre a quienes habían derramado la sangre de los israelitas. Este acto, junto con las posteriores plagas, fue una expresión del poder y la justicia de Dios, que intervino para liberar a Israel. Al mismo tiempo, muestra que las misericordias divinas no deben llevar a la presunción, pues la desobediencia incrementa el pecado y la condena.
Nota de lectura
Es importante entender que las plagas en Egipto no fueron simples fenómenos naturales, sino juicios divinos dirigidos contra los opresores de Israel, con una intención pedagógica y redentora. También se resalta que, aunque Dios castiga por el pecado, su propósito último es la misericordia y el bien para su pueblo. La historia de Israel sirve como advertencia y ejemplo para la fidelidad y reverencia hacia Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: psalms 78:40-72. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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