Salmos 21:5
Grande es su gloria por tu salvación; le has dado honor y majestad.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
2 Le has concedido el deseo de su corazón, y no le has negado la petición de sus labios. Selah.
3 Porque lo colmas de bendiciones de bondad; pones sobre su cabeza una corona de oro puro.
4 Te pidió vida, y se la diste: días largos para siempre y por los siglos.
5 Grande es su gloria por tu salvación; le has dado honor y majestad.
6 Porque lo haces bendito para siempre; lo colmas de alegría con tu presencia.
7 El rey confía en el Señor, y por la misericordia del Altísimo no será conmovido.
8 Tu mano hallará a todos tus enemigos; tu diestra encontrará a los que te aborrecen.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo enfatiza la gran gloria que Dios concede a su ungido en virtud de la salvación que Él mismo ha operado. Aquí se celebra que la honra y la majestad no son fruto de méritos humanos, sino un regalo divino ligado al rescate y la victoria concedida por Dios. La gloria que se atribuye supera a la de otros gobernantes, porque proviene directamente de la acción salvadora de Dios. Esta exaltación está cargada de significado, ya que implica una responsabilidad y autoridad conferidas a aquel que es el canal de bendición para todos.
Contexto literario
Este versículo forma parte de un pasaje en el que David expresa su júbilo confiando no en el poder de sus ejércitos, sino en la fortaleza y la salvación que provienen de Dios. El capítulo 21 del Salmo recoge una reflexión sobre la relación entre el rey y Dios, destacando cómo las victorias y honores materiales son reflejos anticipados del triunfo real que alcanzará el Mesías, a quien se le otorga un reino eterno y universal.
Desarrollo del pasaje
David se regocija en la ayuda divina y exhorta a su pueblo a compartir esta alegría, reconociendo que todas las victorias son obra de Dios. En este versículo específicamente se señala que Dios ha puesto sobre él honor y majestad como un peso y una responsabilidad, que supera la gloria de otros príncipes por ser el resultado directo de la salvación concedida. Este honor no es solo un reconocimiento humano, sino una confirmación de la autoridad que Dios confiere para gobernar y bendecir indefinidamente, apuntando proféticamente a Cristo, quien recibió esta dignidad y gloria eternas para beneplácito de toda la humanidad.
Nota de lectura
El comentario resalta que la gloria y el honor mencionados van más allá de una coronación terrenal, representando una autoridad espiritual y eterna que se manifiesta en la felicidad del ungido y en la bendición que fluye a través de él para las familias de la tierra. Esta visión profética enfatiza el papel de Cristo como el Rey y Salvador cuya exaltación es motivo de gozo y reconocimiento universal.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: psalms 21:1-6. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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