Estudio / Filipenses 4 / Versículo 20

Filipenses 4:20

A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

17 No es que busque dádivas, sino que anhelo el fruto que aumente su cuenta.

18 Pero todo lo he recibido y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviaron: un aroma fragante, un sacrificio acepto, agradable a Dios.

19 Y mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria, en Cristo Jesús.

20 A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

21 Saluden a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo los saludan.

22 Todos los santos los saludan, especialmente los de la casa de César.

23 La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes. Amén.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

En Filipenses 4:20, el apóstol cierra la carta alabando a Dios, designándole tanto como Dios y Padre, enfatizando la relación paternal que Dios tiene con los creyentes. Esta designación es presentada como una gracia especial, ya que involucra una condescendencia divina y un acercamiento íntimo y afectuoso hacia los creyentes, mudando la percepción de Dios de un juez severo a un padre compasivo y protector. La alabanza que se dirige a Dios es perpetua y abarca tanto su excelencia como su misericordia hacia nosotros.

Contexto literario

El verso pertenece al cierre de la epístola a los Filipenses, un pasaje (4:20-23) donde Pablo ofrece una culminación con alabanzas a Dios, saludos a los creyentes en Filipos y menciones de los hermanos en Roma, así como una bendición apostólica final. Es un momento donde se sintetizan las enseñanzas y vínculos que Pablo ha compartido durante toda la carta, resaltando la comunidad espiritual y la gracia divina que sostiene a los creyentes.

Desarrollo del pasaje

La expresión "A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos" subraya la grandeza y eternidad de la gloria atribuida a Dios. Al llamarle Padre, se destaca la exclusividad del evangelio para establecer esta relación personal y cercana con Dios. Esta observación invita a los creyentes a no temer, sino a confiar en la paternidad amorosa de Dios en medio de sus debilidades y temores. La gloria que se le atribuye es tanto por su naturaleza como por su misericordia, y se debe reconocer con una alabanza constante, que trasciende el tiempo. Este adiós pone un marco de adoración que revela la naturaleza del poder divino y su presencia permanente en la vida de los santos, cerrando la carta con un enfoque en la adoración y dependencia absoluta de Dios.

Nota de lectura

Es importante notar que, a pesar de la situación particular de Pablo (preso en Roma), el mensaje culmina en un reconocimiento profundo de la soberanía de Dios como Padre y fuente de toda gracia. Además, la mención de la gloria eterna refleja la práctica cristiana de dar gracias y honra a Dios sin interrupción, siendo un principio fundamental en la vida espiritual manifestado desde el inicio del evangelio hasta la carta final a los Filipenses.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: philippians 4:20-23. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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Datos: OpenBible.info · Licencia CC BY · Las relaciones son sugerencias de estudio y no reemplazan la lectura en contexto.

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