Marcos 1:42
Y en ese instante la lepra lo dejó, y quedó limpio.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
39 Y predicaba en las sinagogas de toda Galilea, y expulsaba demonios.
40 Se acercó a él un leproso, suplicándole; y arrodillado le dijo: «Si quieres, puedes limpiarme.»
41 Jesús, movido a compasión, extendió la mano, lo tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio.»
42 Y en ese instante la lepra lo dejó, y quedó limpio.
43 Jesús le advirtió con firmeza y enseguida lo despidió,
44 y le dijo: «Mira, no digas nada a nadie; pero ve, muéstrate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para que les sirva de testimonio.»
45 Pero él, al salir, comenzó a proclamarlo con insistencia y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios; y acudían a él de todas partes.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo de Marcos 1:42 relata cómo la lepra abandona instantáneamente al hombre enfermo, dejándolo limpio tras el toque y la palabra de Jesús. Este evento enseña la importancia de acercarse a Cristo con humildad, fe firme en su poder y renuncia a la propia voluntad, confiando en la suya. La fe personal y la entrega son esenciales para recibir su misericordia.
Contexto literario
El pasaje de Marcos 1:40-45 narra la historia de un leproso que se acerca a Jesús implorando sanidad. A pesar de la condición social y ritual del leproso, él se acerca con humildad y esperanza, reconociendo el poder de Jesús. Después de la sanación, Jesús le da instrucciones específicas, destacando que la sanidad implica también una transformación moral y social.
Desarrollo del pasaje
En el relato, el leproso tiene una fe activa, expresada en la creencia de que Jesús puede sanarlo y la aceptación de la voluntad divina. Jesús, movido por compasión, toca al hombre—un gesto que en esa cultura era inusual y significativo—y manda con autoridad que quede limpio. La sanación es inmediata y completa, demostrando el poder divino que actúa a través de Cristo. Posteriormente, Jesús le ordena guardar silencio sobre el milagro y presentarse ante el sacerdote para validar su sanidad, indicaciones que reflejan tanto una enseñanza ética como la prudencia para evitar un alboroto excesivo que dificultara la obra de Jesús.
Nota de lectura
Aunque Jesús manda al leproso no revelar el milagro, su sanación genera gran impacto y aumenta la multitud que lo sigue, lo que obliga a Jesús a buscar espacios más tranquilos para enseñar. Este hecho subraya la tensión entre la manifestación pública del poder de Cristo y su deseo de humildad y regulación cuidadosa de su ministerio, preparando también el camino para la difusión espiritual que será posible con el envío del Espíritu Santo.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: mark 1:40-45. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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