Juan 4:50
Jesús le respondió: «Ve, tu hijo vive». Y el hombre creyó en la palabra que Jesús le dijo, y se fue.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
47 Al enterarse de que Jesús había llegado de Judea a Galilea, aquel hombre fue a él y le suplicó que bajara y sanara a su hijo, porque estaba al borde de la muerte.
48 Jesús le respondió: «Si no ven señales y prodigios, no creerán».
49 El funcionario le dijo: «Señor, baja antes de que mi hijo muera».
50 Jesús le respondió: «Ve, tu hijo vive». Y el hombre creyó en la palabra que Jesús le dijo, y se fue.
51 Mientras él bajaba, sus siervos salieron a su encuentro y le dijeron: «Tu hijo vive».
52 Entonces les preguntó a qué hora había comenzado a mejorar. Y le respondieron: «Ayer, a la hora séptima, la fiebre lo dejó».
53 Entonces el padre comprendió que era la misma hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó, junto con toda su familia.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En el contexto de Juan 4:43-54, Jesús llega a Galilea tras pasar un tiempo entre los samaritanos, eligiendo salir de allí para predicar en otros lugares. En este pasaje, se registra un encuentro particular entre Jesús y un noble, cuyo hijo estaba enfermo de gravedad. El versículo 4:50 refleja la respuesta de Jesús a la solicitud del hombre: Jesús le asegura que su hijo vive, confirmando su poder para sanar incluso a distancia. El hombre, confiando en la palabra de Jesús, creyó y se retiró sin esperar señales adicionales, mostrando un acto de fe basada en la autoridad de la palabra divina.
Contexto literario
Jesús, tras dejar a los samaritanos, se dirige a Galilea, donde fue bien recibido debido a los milagros que había realizado en Jerusalén. En Galilea visita Cana, región donde había hecho su primer milagro. Allí, un noble acude a Jesús para pedir la sanación de su hijo enfermo, demostrando fe aunque con ciertas dudas en cuanto a la forma en que se realizaría la curación.
Desarrollo del pasaje
El noble, preocupado por la salud de su hijo que estaba a quince millas de distancia, se acerca directamente a Jesús para pedirle que cure al niño. Aunque Jesús lo reprende por depender demasiado de señales y milagros visibles para creer, finalmente accede a sanarlo mediante su palabra, sin necesidad de desplazarse físicamente. La respuesta de Jesús: «Ve, tu hijo vive», simboliza no solo su capacidad para sanar sin presencia física, sino también el énfasis en la fe pura y confiada en su palabra. La reacción del noble, quien aceptó el mensaje y se fue confiado, revela el comienzo de una fe madura, que no precisa de pruebas continuas, sino que sostiene en la confianza plena en el poder y la palabra de Jesús.
Nota de lectura
Este pasaje destaca la realidad de la fe que trasciende la necesidad de pruebas constantes; muestra cómo la creencia en la palabra y autoridad de Jesús puede ser suficiente para experimentar su poder y misericordia. Además, ejemplifica la paciencia de Jesús al corregir la fe insuficiente y su disposición a sanar según su voluntad y métodos, no los que nosotros imaginamos. La historia también sugiere que la fe verdadera implica aceptar la palabra de Dios y actuar conforme a ella, incluso sin ver la evidencia inmediata.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: john 4:43-54. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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