Levítico 7:23
Habla a los hijos de Israel, diciendo: No comerán ninguna grasa de buey, ni de oveja, ni de cabra.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
20 Quien coma de la carne del sacrificio de las ofrendas de paz, que son del Señor, teniendo impureza sobre sí, será excluido de su pueblo.
21 Y la persona que toque cualquier cosa impura, sea impureza de hombre, o animal impuro, o cualquier cosa abominable impura, y coma de la carne del sacrificio de las ofrendas de paz, que son del Señor, esa persona será excluida de su pueblo.
22 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:
23 Habla a los hijos de Israel, diciendo: No comerán ninguna grasa de buey, ni de oveja, ni de cabra.
24 Y la grasa de animal muerto por sí mismo, y la grasa de animal despedazado por fieras, podrá usarse para cualquier otro propósito, pero de ninguna manera la comerán.
25 Porque cualquiera que coma la grasa de un animal del cual se ofrece al Señor una ofrenda encendida, esa persona será excluida de su pueblo.
26 No comerán ninguna clase de sangre, ni de ave ni de animal, en ninguna de sus moradas.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Leviticus 7:23 prohíbe el consumo de la grasa de ciertos animales usados en sacrificios: buey, oveja y cabra. Esta restricción subraya el respeto especial hacia lo que se ofrece a Dios en el culto y la santidad requerida en la comida derivada de los sacrificios de paz.
Contexto literario
El versículo se inscribe en una sección (Lev 7:11-34) dedicada a las ofrendas de paz, que son sacrificios voluntarios realizados para agradecer misericordias recibidas, cumplir votos o solicitar favores divinos. Estas ofrendas implican rituales específicos sobre cómo y qué debe consumirse, combinando acciones religiosas con demostraciones de gratitud y comunión.
Desarrollo del pasaje
El comentario histórico indica que las ofrendas de paz, a diferencia de otros sacrificios obligatorios por pecado, se caracterizan por la libertad del adorador y una mayor expresión de generosidad y alegría. La grasa de los animales sacrificiales tenía un lugar especial en el altar, donde era quemada como reconocimiento hacia Dios. Comer esta grasa o permitir que se mezcle con carnes destinadas al consumo humano violaba el respeto debido. La prohibición apunta a mantener la pureza y reverencia en el culto, estableciendo límites claros entre lo consagrado a Dios y lo común. Solo el sacerdote tenía derecho a ciertas partes del sacrificio, reflejando la relación y la provisión para quienes servían en el culto. La norma también recuerda la necesidad de pureza ceremonial para quienes participaban en estos alimentos.
Nota de lectura
La ley acerca de la grasa del sacrificio ordena una separación clara entre lo dedicado a Dios y lo destinado a los hombres, indicando una reverencia específica que se debía manifestar en la conducta y en cómo se consumían los sacrificios. Su cumplimiento demostraba la sinceridad y el honor hacia el pacto con Dios. Asimismo, establece un principio espiritual de pureza y santidad aplicable también en el entendimiento de la gracia y la comunión con Cristo, como el cumplimiento último de estos sacrificios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: leviticus 7:11-34. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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